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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Ni dormir, ni despertar

Retraso en lo posible el momento de meterme en la cama. Ya he ingerido la pastilla pero el efecto no aparece por ninguna parte. Son más de las cuatro cuando considero que quizá esté lo suficientemente cansado para meterme en la cama y abandonarme en e se mundo de sueños que tanto temo. Es imposible recordar todo lo que pasó por mi cabeza durante la noche, el último sueño si lo recuerdo. Otra vez vivía en la finca, no sé cual era el motivo pero iba a recibir la visita de Alicia y lo veía completamente normal; supongo que el yo de mi sueño pertenecería al pasado, antes de que fuera impensable recibir cualquier noticia suya. Pese a ello, todo era una mezcla del pasado y de la irrealidad inherente a los sueños; por lo menos a esos sueños que no son más. Aun en sueños las cosas siempre se me acaban torciendo, la situación es similar a esas que tanto viví en el pasado, pero viene a verme con su pareja, a presentármela. Ya no veo con nitidez la imagen del chico, sé que es la segunda vez que ...

Muerto

Tumbado en mi cama, esperando entrar en los reinos de Morfeo, las ideas surcan el vacío en el que intento se centre mi mente; las ideas toman la forma de palabras y no paro de relatar, en silencio, intentando no escucharme. Finalmente me rindo a ellas y escojo la opción de dejarlas huir a otro sitio distinto, quizá plasmándolas en esta página consiga que me permitan descansar esta noche; al menos el tiempo suficiente para que mi cuerpo quede inerte y así mañana poder volver a enfrentarme al día, probablemente tras otra noche de pesadillas. Me doy cuenta de que morí joven. No puedo concretar el momento, sí que hace demasiados años ya. Estaba ya moribundo cuando la noche de fiesta de otra persona me (nos) arrebató parte de hasta entonces mi perfecta salud física. Durante dos meses apenas pude levantarme, postrado lo veía todo como un simple trámite, como ese par de días que te tiras en cama esperando volver a levantarte cuando eres presa de alguna gripe. Seis meses más tardes recibía el ...

Hace catorce años...

Hoy es 28 de noviembre; para mí esta fecha es realmente especial. Un día semejante a hoy, desperté en mi litera allá en el Colegio de la Inmaculada; había sido una de esas noches en las que había tenido sueños premonitorios (sí, me pasa, y no me importa que se crea o no). Había soñado la separación entre la chica de la que estaba enamorado por aquel entonces y yo; de ese sueño me sacó la música que nos ponían todas las mañanas para que fuéramos despertándonos. Para rematar había sido la última canción que habíamos bailado juntos, sí, os vais a reir: "Lluvia cae", sí, la de Enrique Iglesias. La habíamos bailado en un bar de la plaza mayor de Cáceres, si mal no recuerdo se llamaba Mesón Jara. En mitad de esa canción hubo una pelea y nos marchamos de allí, es la última canción con la que recordaba haber estado con ella. Ya me lo tomé como una señal, sabía que algo marchaba mal y no veía forma de solucionarlo. Ese día era un viernes, 28 de noviembre de 1997, el lunes sería su cum...

Coincidencia

El 28 de noviembre está considerado por mi como un gran día; su historia ya ha sido escrita en otro sitio, por lo que no voy a contarla ahora. Es curioso, la única persona que he conocido que había nacido en esa fecha, pudo haber sido mi suegro. También es curioso que, mientras los padres de todas las amistades que he conocido solían tenerme muchísimo aprecio, él siempre me despreció.  Dieron igual los gestos que yo (o mi familia) pudiéramos tener para mostrar nuestro cariño hacia su hija, que cuando nos presentasen ya lleváramos dos años de relación juntos y bastante buenos; no cumplimos otro más y en gran medida fue gracias a él. Y bueno, obviamente a que su niña lo tenía antes en sus preferencias, cosa que podría haberme aclarado en un comienzo para ahorrarme el disgusto posterior. Que naciera una mala persona hoy no va a amargarme lo que este día representa para  mí.
Recuerdo como disfrutaba de las tardes de fin de semana antes de comenzar a salir por las noches (a los dieciséis). En realidad disfrutaba mucho más de aquellas tardes en compañía de mis amigos, generalmente las hacíamos en casa de Pedro, que hacía poco que había ido a vivirse con su madre; en ese piso había una salita con terraza por la cual campábamos a nuestras anchas y en la que, en multitud de ocasiones, disfrutamos de nuestras partidas de rol, las tardes de consoleo con la megradrive (y esos pedazo 16-bit) y chucherías compradas en Sánchez Cortés. En verano sí que dabamos vueltas por ahí durante la tarde, pero el invierno estaba hecho para pasarlo bajo techo disfrutando de lo que nos quedaba de infancia (aunque fueramos semiadolescentes). También jugabamos por entonces, o más bien comenzábamos a jugar, a Warhammer 40.000, un juego de miniaturas a escala del cual no quiero ponerme a dar detalles ahora.  A éste teníamos que jugar en casa de mis padres o en su chalet de la monta...

"Psicoblogo"

Por fin me ha llegado la carta del psicólogo, pensaba que pasarían de dármela con esos de que necesitan ahorrar. Creo que aquí he soltado ya todo lo que podía soltar. Me pongo a pensar y aunque tenga ganas de escribir, todo es más de lo mismo, no hay novedades; en parte es porque llevo un tiempo enclaustrado en mi piso saliendo en las ocasiones precisas (cuando he de comprar algo).  El caso es que aunque aquí he soltado todo lo que se me ha pasado por la cabeza, no me imagino como puede transcurrir una sesión con ese profesional (no voy a poner médico puesto que no lo es), y estoy por darle la dirección de este blog y decirle que lea todo lo que quiera y que ya me pregunte la siguiente vez si tiene alguna duda concreta. No creo que pueda darle más información hablando de todo la que he depositado aquí. Aun así, tengo curiosidad por ver qué tal va. Curiosidad, pero fe en ello no tengo ninguna.

Momentos

Una de las cosas por las cuales los hombres siempre nos hemos sentidos atraídos, son aquellos lugares en los que convergen dos cosas, dos mundos. Encontramos bellos los amaneceres, ver como el sol rasga la oscuridad con sus rayos creando una increíble gama de colores, apartando el frío y ofreciéndonos su calor; el anocher es también muchas veces contemplado, la llegada de la noche apagando los colores del día, llenándolo todo de tonos fríos que nos relajan. Playas y costas en las cuales se mezclan la tierra y la mar... Y las tardes de domingo. Cuando estaba en la EGB, contando entonces unos diez años a lo sumo, poca cosa había que me gustase más que las tardes de domingo. Supongo que la mezcla de tiempo libre que aprovechar en la barrera del comienzo de esas clases que tan poco me gustaron siempre, provocaban en mi otra forma de observar las cosas, de manera que veía todo muchísimo más bello. Recuerdo también con gran cariño otros momentos de mi pasado; el salir corriendo de clase espe...

Noche

No hay día que pase que no busque un rincón el cual poder desparecer al menos un rato, quedarme dentro escondido lamiéndome mis heridas, lavando mis ojos con agua salada. No hay noche que no tema dormir, que no huya de mi cama.

Hermandad

Unos años después de esa anécdota, mi persona había cambiado bastante. Como adolescente, seguía buscándome a mí mismo, buscándole un sentido a mi vida e intantando dar con aquellos valores con los que sentirme más a gusto. Uno de ellos era la fidelidad al grupo; el sentirte hermano de personas con las que tenías cosas en común. Una segunda familia escogida por ti para comenzar a sentir esa independencia que tanto necesitamos algunos. Hoy no tengo intención de escribir sobre como acabaron todas esas amistades a las que  traté a hermanos, solamente quiero hablar del sentimiento de hermandad como tal, que te llevaba a hacer locuras tales como la de apuntarte a un internado para que un amigo no fuera solo. Sí, ese fue el motivo principal; siendo sincero conmigo mismo también es cierto que no fue el único. Por aquel entonces, casi tan perdido como ahora, necesitaba explorar nuevas fronteras o al menos separarme un tiempo de todo lo que conocía. Huir por huir. Vivía en una casa con mucha...

Deep deep deep

Hace unos días tuve una pequeña subida; unos días sin sufrir demasiado e incluso un par de noches conciliando el sueño de forma completa. Ya hace al menos dos semanas de eso y aunque estas semanas he estado en mi nivel normal, o sea, mal, he dormido poco y con pesadillas (para no variar) consideraba que estaba bien. Bien dentro de mis posibilidades, de la estabilidad que puedo buscar. Hundirme un par de veces al día, conseguir vencer el terror a meterme en la cama aunque sea de madrugada o ser capaz de permanecer en ella dando giros mientras intento que mi cuerpo descanse, aunque mi mente no pueda. Hace casi de diez días tuve un gran bajón y la verdad es que aún estoy intentando salir de él. Después de varios meses sali a tomar algo con un amigo, debido a mi "bonanza" económica no fueron más que un par de copillas, incluida la que nos invitó el dueño del bar; era algo por cambiar, quería sentir que comenzaba a estar mejor aunque en el fondo algo me gritara que no era así. Sin...

Un día de lluvia

Casi toda mi niñez la pasé viviendo en un céntrico barrio de Cáceres; por aquellos tiempos dar unos pasos hacia el norte era salir de la ciudad y si hacías lo mismo, tras cruzar la Cruz de los Caídos, casi estabas saliendo de nuevo. Hace unos días había quedado para cenar en un bar que se encontraba al lado de mi antigua casa. La lluvia, sin llegar a ser fuerte, era constante, dejando las calles de la ciudad con esos tonos anaranjados y esos negros brillantes que produce el suelo húmedo. Vino a mi memoria aquellos años en los que yo comenzaba a salir con amigos, a comienzos de primero de BUP (el equivalente a 4º de  ESO). Habíamos conocido a unas chicas enredando por el parque de Cánovas, aunque siempre he sido tímido con todo lo relacionado con las mujeres, por aquel entonces mi nivel de desencanto con el mundo era inferior al actual y de vez en cuando, reuninendo algo de fuerza, era capaz de acercarme a hablar con una chica. Estuvimos un tiempo saliendo ambas pandillas, sus amiga...

No comment

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Esnobismo político

Cuando era un chaval, allá en mi adolescencia, decía ser de izquierdas. Por aquellos entonces yo pensaba que la izquierda promovía valores como el respeto y la igualdad; que buscaba el bienestar de todo el pueblo. Muchos teníamos la idea romántica de poder hacer algo importante en la vida, queríamos sentir que nos resistíamos a un sistema opresor y que nosotros éramos los que podíamos cambiar las cosas hacia sistemas que fueron derrotados mucho tiempo atrás; comunismo y anarquismo sonaban bien en nuestros oídos. Era en realidad nuestra ignorancia la que sonaba bien. Obviamente ya no puedo decir que sea de izquierdas; mis ideas no han cambiado, simplemente la he visto tal y como es en realidad. Creo que evolucionar es un acto de madurez y que, por desgracia, muchos seguirán siendo niños toda su vida. Puede que directamente no quieran reconocer que han estado mucho tiempo equivocados; otros simplemente seguirán lo que la moda y los modernos, erigidos por si mismos como adalides de la cul...

Recuerdos perdidos

La desgracia ocurrió hace ya unos días. En realidad no puedo concretar la fecha en la que todos esos recuerdos que guardaba como si de un tesoro se tratasen desaparecieran, sí sé que fue hace unos días cuando, al ir a traerlos junto a mí, fui incapaz de encontrar esa bolsa que tanto me importaba. Simplemente ha desaparecido de la habitación en la que viví  los pasados meses, la que estaba en casa de mis padres; nadie recuerda haberla cogido, nadie admite haber entrado allí a husmear. Lo que importa realmente es que no está, han desaparecido todas esas fotos, esas cartas que me escribieron cuando nadie sabía que significaba internet, esa rosa hecha con una servilleta, un dibujo en un papel, la entrada a algún concierto o el resguardo de un billete de autobús. Cosas insignificantes para muchos, pero muy importantes para mí: pedazos de mi vida. Sé que muchos de esas cosas han dejado un eco en mis recuerdos y no los perderé de forma definitiva, pero jamás volveré a revivir de forma exa...

Mi bunker

El bajón que me pegó el pasado año provocó, entre otras cosas, que surgieran en mi más problemas de los que ya cargaba. Esos ficticios muros que separaban mi yo interior del mundo real habían sido reducidos a ceniza y luchaba por mantener el exterior allí donde estaba.  Incapaz de parecer fuerte constantemente comencé a esquivar las miradas de los demás, a huir de su presencia en la medida en que me era posible.  Un año después, me doy cuenta de que aunque creo haber comenzado a construir esos muros que me defiendan de las otras personas, de mostrar mis debilidades y que oculten mis pecados. Yo necesito mi intimidad, mi soledad. Ahora la busco atrincherándome , de alguna manera, en mi piso. Puedo compartir ratos con amigos, dentro o fuera de él, preferiblemente me quedo con la primera opción si depende de mí. Me tomo el ir a comprar como si fuera una fugaz incursión en líneas enemigas y en cuanto tengo lo que necesito, o mi estado de ansiedad es excesivo, retorno a la segurid...

Otra mierda de sueño

Mal comenzamos el día, y la semana. No me importan los días oscuros, la ausencia de luz, ni tan si quiera el frío arañando mi piel en cuanto salgo de la armadura de mi manta; no, no es eso lo que me hace sentir mal, incluso podría decir que me gusta. Un maldito sueño, algo irreal, es eso lo que provoca que ya me sienta como una mierda, que la humedad de mi cara me haya hecho despertar... o más bien que la angustia de lo que ocurría en mi mente ha sido lo que ha provocado que despertase, en este caso con las lágrimas humedeciendo ya tanto mi cara como la almohada con la que, más que cubrirme, parecía querer asfixiarme. Una sola imagen ha bastado para dejarme sin fuerzas, incluso en sueños. Una conversación que no podré tener ni tan si quiera fuera del mundo real. Un falso recuerdo que ha dejado mis ánimos por los suelos, antes incluso de despertar. Bien comenzamos.

Ira

Las cosas suelen escoger el mejor momento para torcerse. Hace un par de días tuve follón con un amigo, no paro de burlarse de mí por que he impuesto unas normas muy básicas de comportamiento en mi casa (como no mangarme la comida). Llegó al punto de decirme que no le extrañaba que alguien que está como pusiera normas en su propia casa. Ese fue el detonante que provocó una bronca mayor; he decir que me la conseguí controlarme a tiempo para no decirle que pillara la puerta no volviera atrás. Ironías del destino; su padre le hecho de casa al día siguiente y, a quién si no, tuvo que recurrir a mí para pasar un par de días. Ha estado exclusivamente los dos días que me había pedido. Creo que ha sido más mi postura seca y clara: no te voy a dejar en la calle, pero no te voy a perdonar ni una. Así bien ayer acabamos teniendo otro bronca; tras dos días de insistencia he conseguido que llamara a su casa para intentar arreglar las cosas, puesto que obviamente el plazo concedido se le ha acabado. ...

Rabioso

Tres días bien en los que apenas he sufrido tres o cuatro bajones en cada uno de ellos; bastante bueno para mí. Ahora los dolores de la espalda han decidido no abandonarme, siento que estoy excesivamente irascible. Me siento como un animal herido que ataca a cualquier cosa que se le acerca, independientemente de que no tengan nada que ver con el dolor que se sufre. Vuelvo a desear encerrarme, estoy reconstruyendo esa fortaleza dentro de la cual poder encerrarme; parece que por fin he reunido fuerzas para dejar fuera muchas cosas. Planeo como deberán ser los días aquí, la normalidad, la rutina, la ausencia de nuevas personas y, si es posible, el mínimo contacto con las que ya conozco. Una prisión construida por mí, necesaria, eso sí, para regenerarme un poco, para apartarme de todo lo exterior y crearme un mundo en el que si merezca la pena despertar. Busco las pequeñas cosas que un día me hicieron felices; huyo de aquellas que al final siempre han acabado haciéndome daño. Toca la parte...

Apartándome

Voy reconstruyendo mi bunker, haciendo de mi esta casa un hogar (aunque sepa que apenas deberé permanecer aquí medio año más, si las cosas salen como deberían). Llevo más de dos meses sin salir de fiesta, sin ganas de hacerlo, sin beber o colocarme y apartándome de todo. Me retiro de esos viajes que he estado haciendo buscando un cambio de aires, motivos para vivir. Ya no quiero conocer gente nueva, no quiero más decepciones. Dicen que aquél que no se arriesga no gana, pero muchos olvidan que tampoco pierde. Parece ser que la suerte ha cambiado para las personas de mi alrededor y ahora, mientras veo que la felicidad llega a sus vidas, es mucho más sencillo apartarme mientras mantengo la sonrisa en la cara; dejando el mejor recuerdo que pueda y buscando esa vida de tranquilidad apartando mis problemas de los demás.  Aún es pronto para ello, pero deseo que algún día mi vida sea lo sufciéntemente monótona como para no tener que volver a escribir aquí; pasar mis días en mi propia compa...
En unas horas tengo que levantarme para hacer un pequeño viaje; por supuesto intenté que lo preparáramos para otra hora, siendo consciente de que iba a tener que conducir sin haber dormido, pero supongo que a veces la gente prefiere no prestar demasiada atención para que "sus planes" salgan bien. Por fortuna será la última salida que haga en mucho tiempo; últimamente mi cabeza está hecha mierda. Nada nuevo: falta de sueño, pesadilla, enormes agobios nocturnos, ansiedad al tener que hacer las cosas más simples. Vamos, cada día soy mejor partido... La verdad es que sólo tengo ganas de encerrarme en casa, quedarme tranquilo aquí con mis agobios y mis tonterías y no dar la coña a nadie; poder apartarme de más preocupaciones de las que ya tengo. Por lo menos veo que algunas de las personas que tengo alrededor están encontrando nuevos apoyos, no quiero que los demás me necesiten para nada y creo que, en general, estoy consiguiendo apartarme de la vida de los demás.