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Mostrando entradas de enero, 2017

Tantos años para nada.

Comienzas a confiar en que las cosas van a cambiar, en que todo puede marchar mejor y el futuro por fin será semejante al que habías soñado; al menos en algunas cosas el final podría definirse como feliz (o casi). Despiertas, abres los ojos y te das cuentas de que te encuentras en el mismo punto en el que estabas hace ocho años. Quizá el conocimiento de mi mismo haya cambiado. Yo he evolucionado como persona pero eso no me va a ayudar a salir de la situación en la que estoy, de nuevo estancado y sin futuro, sin ganas de nada y habiendo asumido hace tanto que no hay futuro; casi había vuelto a tener esperanza, o quizá sólo había soñado que la tenía.

Primera entrada del 17

Comenzamos un nuevo año habiendo ganado la guerra. Eso que daba sentido a mi vida y que me ha dado tantos disgustos ha llegado a su final por fin: he vencido. Sí; y tras esa victoria el giro que ha dado mi vida no es el esperado, no me deja en un estado de bienestar total ni nada por el estilo, vuelve a dejarme vacío y sin brújula en esta vida, quizá más sabio. Miro hacia atrás y veo ese extraño y movido final de 2015 y ese ajetreado 2016, tan lleno de distintas situaciones a las que tan poco acostumbrado estaba. Y ahora vuelve la calma, parece, tanta calma que pese a tomarla con gusto me siento extraño en estando de nuevo en este extraño purgatorio. De nuevo a esperar, a decidir que hacer con una vida carente de sentido una vez cumplida su venganza. No me  siento preparado para trabajar, me siento tan torpe ahora mismo... Y ese sentimiento de no valer nada es el que hace que no quiera conocer a nadie, pese al sentimiento de soledad. A los demás les digo que mi decisión, obviamente...