Y de nuevo...
Desde aquel día que me desperté atado en la cama de la sala psiquiátrica sin tener muy claro cómo había llegado allí, al menos a corto plazo; desde entonces sólo he sufrido uno de mis males, con pequeñas recaídas propias también del TLP y de todo lo que conlleva. Hasta hace unos pocos días mi mundo no se ha roto de nuevo, gracias a los esfuerzos de aquellos que montaron una empresa, obteniendo beneficios sociales y económicos a cambio de pensar en ayudar e integrar antes que en lucrarse. Da igual el color de su ideología, tan sucias están las manos de los sindicatos que se niegan a dar una ayuda que se les pide como la de aquellos que llevan el timón de la empresa, los que se callan o se excusan en acatar órdenes a cambio de unos céntimos más en su sueldo. Todos y cada uno de ellos son unos corruptos cuyo lugar está entre rejas y lejos de personas discapacitadas que realmente necesitan ayuda, y a las que no hacen ningún bien. Yo no he podido más con tanta presión. Conocen mi debilidad ...