El mal interior
Ayer estuve hablando en la comida semanal de la familia y surgieron algunos recuerdos de cuando éramos pequeños mientras mi hermana y yo hablábamos. Hoy en día, aunque derrotado por la vida, hay una batalla que vencí hace tiempo y de la que nunca he hablado. Cuando era pequeño, con unos tres o cuatro años, intenté estrangular a mi hermana; años después recuerdo que le tiré una tijera y que, gracias a dios, la esquivo por los pelos. Quizá no pensara en la muerte como al cometer esos actos, pero lo que está claro es que la empatía se aprende. Con el tiempo me volví un niño que no hacía más que alguna trastada, sin intención de hacer un daño real a nadie, simplemente era el no pensar en las consecuencias de las cosas que hacíamos. Sin embargo de todos los recuerdos que tengo, creo que sí que una parte salió una parte de mí que si estaba disfrutando y que deseaba arrebatar una vida en el momento en el que apretaba el cuello de mi hermana. Por fortuna era un mico de unos tres años y no recu...