Un batalla ganada

Esquivando recuerdos e intentando centrarme en el presente. No quiero pensar en los buenos momentos ni en ningún otro; parece que ahora que he abierto los ojos ante el daño que me estaba causando esa persona se nublan muchas de sus buenas acciones o de esas meteduras de pata que yo siempre quise considerar accidentales.

"No esperes nada de nadie" me dijo. Pero es un consejo que soy incapaz de seguir y siempre acabo esperando algo de los demás, o más bien hay cosas que no llego a esperar de ellos y que me dejan completamente planchado.

Para compensar parece que al menos algo ha concluido bien después de tantos años: ayer obtuve el reconocimiento a mi discapacidad y ahora comienza una nueva etapa para mí en muchos sentidos; nuevas opciones y nuevas puertas que se abren, después justo de haber cerrado otras.

Ayer apenas fui capaz de asumir que esa lucha había terminado. Hoy he comenzado a moverme para realizar algunas gestiones, pero es obvio que la lucha contra mi mismo no ha acabado. De nuevo me encuentro hundido sin motivo, con ganas de llorar y desaparecer y no hay nada que lo haya provocado. Sólo estoy yo y sigo sintiendo que no hay nada en este mundo que tenga sentido.

Hoy voy a intentar pasar la tarde lo mejor que pueda, buscaré algo para no pensar o intentaré dejar escapar mis sentimientos un rato, sólo lo suficiente para poder aguantar otro día más. Recuperar fuerzas de alguna forma para volver a actuar delante de los demás y fingir que todo va bien; o al menos mejor. Aunque no sea verdad.

Comentarios

  1. No se quien seas pero es siempre llamativo para un tiburón ver un pez nadando por estas aguas... te deseo suerte viajero.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota