Veo un pringrao
Cuando te hablan de personas que no conoces, es tu imaginación la encargada de crear el aspecto de dicha persona. Durante mucho tiempo he odiado a alguien con todas mis fuerzas; no negaré que he soñado con el momento en el que poder desahogar mi rabia contra su ser en más de una ocasión; aunque sin conocerlo en persona admito que son demasiados los datos que tenía sobre él, de sus actos, sus palabras y sus múltiples estupideces. Por fortuna, aunque haya en mi dos partes casi igual de fuertes, racional e ilógica total, en cuestiones de autocontrol con la agresividad suele ganar la primera y me conformo con suspirar fuerte e intentar relajarme. Siempre pensé que el día que lo viera, que mirase su cara, desearía aun más destrozarlo. Digamos que alguien me ha mostrado una foto suya y, lejos de sentir ese rabia que hervía en mi interior como si fuera yo una olla sin válvula de presión, me he quedado completamente perplejo. Jamás me lo habría imaginado así, con esa pinta de ser el tío con el...