So Payaso
Puede parecer ilógico que nos odiemos teniendo en cuenta que no hemos tenido la oportunidad de hablar. Desde que comencé a escuchar historias sobre ti, sobre tu forma de ser y las cosas que habías llegado a hacer, me diste asco. No puedo decírtelo de ninguna otra forma, es así de claro.
Pese a que suelo ser una persona tremendamente lógica, soy esclavo de la parte sentimental de mi cerebro. Ninguna de las dos consigue encontrar un motivo por el cual ella quisiera por si misma elegirte a ti, después de todo lo que me había contado, que sé que no es ni la mitad de lo ocurrido. A partir de ese momento y aunque no fueses tu la persona que hizo esa elección, cada célula de mi cuerpo siente la necesidad de destrozarte. Ni tan si quiera es odio, es una sensación completamente nueva para mí que implica una fuerte atracción hacia tu persona, con el único fin de hacerte sufrir.
Hace ya más de un año intenté controlar este impulso, sabiendo que eras tú el muro que existía entre ella y yo y te tendí la mano; me disculpé contigo por quererla e intenté conocerte. También quería saber si había algo en ti más allá de aquello que yo conociera, que pudiese hacerte especial. Pero no lo hay, y tú lo sabes. No eres más que un ególatra frustrado, uno que siguió intentando recuperar esa relación mientras buscaba muchos otros entretenimientos porque ella no quería estar con nadie. Eras libre, no la disfrutabas pero permanecía atada y esa situación, pese a tu pobre actuación para intentar lo contrario, te gustaba.
Has provocado que se sintiera como si fuera ella la que te hubiera traicionado por el hecho de estar conmigo. ¿Cuántos meses mantuviste una doble relación?¿Con cuántas chicas has intentando estar mientras ella sufría el golpe psicológico que le habías dado?¿Cuántas veces has levantado tu mano contra ella, aunque la hayas contenido en el momento final o la has arrojado contra cualquier otra cosa que tuvieras a tu alcance?¿Cuántos gritos e insultos has proferido en su contra? De mi cólera sólo te salvan dos cosas: el daño que ella sufriría al ver lo que dejaría de ti y el hecho de que aún hayas sido capaz de parar tu mano. Reza porque siga siendo así, pues si alguna vez sueltas esa mierda de ser que eres en realidad y le haces daño físico, no me importará ganarme su odio. Destruiré tu ser de una forma que no puedas imaginar y sean las que sean las consecuencias, recordar como habré acabado contigo será lo que me permita seguir sonriendo hasta el momento en el que muera.
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