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Mostrando entradas de junio, 2017

Recaídas

Atormentado de nuevo por mis demonios interiores me escondo en la oscuridad de mi casa. El fin de semana salí. Lo hacía desanimado y arrastrando ciertos pesares y sabía que  la única forma de borrarlos temporalmente de mi vida sería la de emborracharme. Lo hice. Eso dejó fuera de combate a mi yo atormentado y soltó otras facetas de mí, incluyendo una en la que cuento como verdades mil fantasías, algo que tendré que corregir el próximo día. Y tras tanto alcohol acabé con un par de rallas de coca; algo que me vino bien para espabilarme. Pero una parte de mí vuelve a desear perderse entre alcohol y droga durante un tiempo, desconectar de todo no siendo yo, no existiendo de la forma en la que mejor se me da. Tras la fiesta, la soledad golpea de nuevo. Aquí me veo de nuevo resquebrajándome, pensando en todo el futuro que tengo que construir y en todo el pasado que construí mal.

Neblina

El efecto inicial parece haber desaparecido y vuelvo a mi constante estado de desesperanza. Hace varios días salí con un amigo de la adolescencia y me ha pasado factura. No bebí alcohol ni dejé salir mi lado salvaje, estuve comedido toda la noche. Nuevamente me doy cuenta de que el salir me hace darme cuenta de quién era y de quién soy ahora, lo mucho que he cambiado y lo insalvable de la distancia entre ambas personas. Buenos recuerdos de tiempos en los que, pese a que también había muchas cosas que iban mal, había esperanza en un futuro mejor: en el mañana. Pero ese mañana ya ha pasado y no ha traído nada de aquello con lo que soñaba. O más bien, lo que ha traído se lo ha llevado enseguida. Queda el vacío, el ese dolor que provoca la ausencia, esa herida que no deja de sangrar... Y no es por nadie, sólo por mí. La desilusión de la vida, de lo que soy y de mi vida, de lo poco que siento que pertenezco a este mundo. La verdad es que ahora sólo deseo dormir. Sumirme en mis sueños y evad...

Prozac

El gran clásico. De entre todos los medicamentos para la depresión, éste fue el que la hizo famosa, o quizá se hicieron famosos juntos en un tándem en los ochenta. Mil vueltas después y tras mucho tiempo hundido, prueba a enfrentarme una vez más al mundo alterándolo con esa droga (bueno, alguna más va añadida).  Aunque estoy un poco más desconectado estos días, no voy a negar que sigan siendo grandes mis preocupaciones por el futuro y todo lo que se avecina, así como por lo penoso de la situación presente. Los problemas en casa, esas tensiones desveladas por mí, harto ya de aguantar las quejas y las falsas promesas que se hacían a si mismos de que pondrían solución. Y reconozco que quizá no era yo quién para haberme metido, porque realmente no lo hice porque fueran mi familia, lo hice por un arrebato debido a la tensión acumulada (a mi futuro no sólo se añade un presente penoso, también los problemas no resueltos por culpa de un abogado caradura). Siento que me enfrento al mundo y ...