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Mostrando entradas de junio, 2011

Reunión (Preludio)

Me encuentro preparando la reunión del próximo fin de semana. Llevo unos días intentando recordar, no tan sólo los buenos momentos del pasado, más bien intento revivir las sensaciones que sentía y que tanto añoro. Me digo que tengo que estar feliz de, al menos, haberlas experimentado, aunque poco consigue animarme eso en realidad. Demasiadas veces he intentado ver el mundo con otros ojos y no he sido capaz. Sigo en mi pozo de fango, incapaz de escapar de él intento al menos no hundirme más, a ratos consigo llevar a mi mente a otro tiempo, con personas que abandonaron mi camino mucho tiempo atrás, otras hace no tanto, y no puedo evitar sonreir mientras evoco esos momentos que tuvimos. Me doy cuenta de lo borroso que está todo desde mi llegada aquí, me cuesta mucho más recordar lo que he vivido en este tiempo. No se si culpar a mi fallido intento de fuga o simplemente al cáncer que se extiende en mi mente y la domina. Espero escribir a mi regreso sobre lo bien que lo he pasado, sobre los...
Bien predije hace poco que, pese a encontrarme en un lapsus temporal en el que estaba insensible, sabía que todo ese cúmulo de pensamientos y sensaciones negativas que suelen atormentarme volverían. Hoy ha sido el día escogido para su regreso. No merece la pena volver a describir como estoy, es más de lo de siempre.  Hoy es un día para quedarme encerrado en el cuarto e intentar no tener contacto con los demás, bueno, más bien menos contacto que de costumbre. Hoy paso de repetir lo que he escrito ya mil veces.

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Nuevamente frente a la pantalla soltando un poco de lo que guardo en mi interior. Estoy en esos días en los que me siento con un poco más de fuerza. No me engaño, éste es un ciclo que he repetido ya demasiadas veces, sé que volveré a caer en la desesperanza, a ratos lo hago ya, simplemente intento disfrutar de estos momentos en los que la tristeza parece tomarse un respiro de mi compañía. Sigo sin sentirme bien pero al menos no siento esa sensación de que algo desgarre mi interior. Sigo odiandome; lo que soy y los errores que arrastro, intento hacer las paces conmigo, una parte de mí desearía poder perdonarme. Sé que no lo haré.

Un día de mierda

Así es, uno entre otros muchos; bien podría estar coleccionándolos por la cantidad de los mismos, algunos yo diría que incluso son repetidos. Muchas cosas pedí ayer y alguna tuvo que cumplirse, como siempre, de la forma menos esperada y más desagradable posible. Hacía demasiado tiempo que mis sueños no eran más que simples sueños (generalmente pesadillas, pero simples también) y por fin, tras tanta normalidad, nuevamente visiones mientras duermo. No, no soy vidente, no suelo soñar con el futuro, más bien con cosas del pasado que desconocía (de forma consciente al menos) y, tras hacer varias indagaciones en el día de hoy, he comprobado que eran ciertas. He migrado el blog de dirección; esta vez no me he conformado con cambiar la dirección de acceso y, la verdad, no quiero bloquear la entrada pese a que nadie entre normalmente. Es algo así como gritar cuando nadie puede oirte, lo otro sería gritar en silencio y eso ya suelo hacerlo en mis días normales. La causa del cambio ha sido la de ...

Eclipse

Ayer me dirigí a ti tras mucho tiempo de silencio entre nosotros, sin saber saber que hoy habría un eclipse. Creo que muchas cosas en el universo tienen un espíritu; nada que ver con la idea cristiana del alma. Me refiero a una esencia inhumana e incomprensible para nosotros, que pese at odo podemos percibir de alguna forma. Si estoy en lo cierto, hoy quizá logres sentir como me puedo sentirme cuando el sol deje de prestarte su luz y te sientas en tinieblas durante unos instantes. Saboréalos. Pronto tendrás otro y para entonces, recuerda tu sensación de soledad en el infinito y alcanzarás a tener una idea de como me siento yo, pese a estar rodeado de vida y luz. Intentaré hablarte en tu oscuridad por ver si consigo que así mis palabras sean escuchadas por fin... Pero creo que ese don hace mucho lo perdí.

Luna

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Me encuentro dando vueltas en mi lecho mientras disfruto de otra noche de insomnio.  Parte de la luz que el Sol arroja sobre ti entra por mi ventana sirviendo de guía a mis pensamientos. Recuerdo las noches en que todavía hablaba contigo sin haber perdido la esperanza en tu poder, escuchaba los susurros del aire y disfrutaba de la templanza de las noches de verano y del helado toque de las de invierno considerando que era una forma de comunicarme con los espirítus de la naturaleza. Hace un año te rogué, por primera vez en más de una década, y esta vez ya no escuchastes mis ruegos. Hoy tu luz ha penetrado en mi alcoba con la compañía de los recuerdos de esas noches en las que te miraba, mientras mis ojos se ahogaban bajo las lágrimas. No he dejado de desear lo que tan brevemente tuve pero cuando pienso en volver a suplicar la concesión de un deseo, ya no es eso lo que viene a mi mente. Viene la apatía y la insensibilidad, virtudes que me den fuerzas para seguir día tras día sin rec...

Tarántula (La odisea de la cucaracha II)

Recuerdo con mucha simpatía cierta conversación mantenida hace casi un año con una amiga vallusoletana que padecía el común mal del miedo a las cucarachas. Recibí una llamada de madrugada de alguien desesperado que solicitaba, entre risitas histéricas, ayuda moral para combatir a uno de esos bichejos tan repugnantes (una cucaracha).  Se acabó decidiendo por el ataque químico y fumigó su salón con la esperanza de acabar con la instrusa... Unos treinta minutos después todo había finalizado en una victoria para el equipo humano y quedó en la simpática anécdota que hoy recuerdo (imagino que las cucarachas y sus fans no opinarán lo mismo; como dirían los guionistas de Dogma: No tenemos nada en contra de esos estúpidos animales). Bien. ¿A qué viene esto? Pues a que me hubiera gustado compartir la lucha que mi madre y yo hemos tenido contra una criatura todavía más espeluznante: la tarántula. No sé que harán las cucarachas del norte, las de aquí suelen huir al ver que intentas machacarlas...
Sin ánimos acabé y con ayuda de algunos relajantes acabé el día de ayer. No mejor va el día de hoy. Sin ganas de salir del mundo de los sueños para intentar evitar la realidad durante el mayor tiempo que me sea posible; luego, conversación con una persona que intentando ayudarme acaba por machacarme del todo. Soy consciente de que mi situación afecta a los demás. No es culpa mía; desearía que todos se olvidaran de mi existencia y continuaran con sus vidas dejándome tan infeliz como siempre pero al menos en paz. Relajante tras la charla, eso sí, echando en falta mi querido dorken. Esta pastilla es bastante suave para mí y apenas consigue disminuir el desasosiego interior que no para de molestar. El malestar se ha apoderado de mi ser nuevamente y me ha arrebatado toda fuerza. Mis planes de hacer algo mínimamente fructífero durante esta tarde se han ido al traste. Ni ejercicio ni estudio. Otro fracaso más para añadir a mi lista. No tengo ni fuerzas ni ilusión. Menos aún un motivo para bus...

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Intento encerrarme en un mundo ya muerto. Arrasado tiempo atrás por tormentas, terremotos y demás calamidades; infectado por la plaga de la melancolía. No sé donde acabaron los lugares que una vez en el creé, paraísos y fortalezas reducidos a cenizas y ruinas y tal vez ni eso, sólo a un polvo esteril del que nada es capaz de brotar. Intento modelar aunque sea una sombra de lo que fue y el polvo con el que intento construirlo me es arrebatado por el viento. Las tormentas no han cesado aún. Y desde fuera los comentarios de aquellos que con sus mejores intenciones pretenden que todo vuelva pronto a la normalidad con simplemente chascando los dedos. Mi mundo no puede ser recostruido y yo no tengo el poder de resucitarlo. Ya ni si quiera agoniza. Yo sí. La desesperación se apodera de mí al verme tan impotente. Busco entre los restos algún recuerdo; cualquier cosa de antes de esta era de cataclismos que lo llevo a la destrucción y no encuentro nada que me ayude, todo lo que hallo me daña. Re...

Robaste mi alma

En tres noches. Así fue como lo hiciste. Levantaste entre los dos un muro que nada podía traspasar, pero jamás me permitiste apartarme de él; intente en un par de ocasiones robar un beso del hada que tras él se escondía, sin conseguirlo. ¿Qué me lleve de esa noche? Nada y mucho. Tu recuerdo, esa sensación de que todo cerca de ti era magia y a la vez, mil historias de porque jamás podría conquistar el reino en el que tu corazón habitaba. Un imposible para un caballero en busca de su propio grial, tú. La más dulce y alegre de los seres mágicos con los que había topado jamás. Las cartas tardaban eones en llegar, pero tus respuestas siempre eran bienvenidas, iluminando mi rostro como sólo un ser de tu mundo podría hacerlo. Y con ellas decidimos nuestro próximo encuentro, en la mágica noche agosto, ese cambio de año en tan extraña fecha, y observándote, completamente embelesado, todos tus detalles, tus pequeños brincos de alegría y esa prohibición no escrita que no deberíamos romper, jamás ...

Sin evolución

Me gustaría poder hablar un día de como mis ánimos comienzan a levantarse. Por ahora es algo que no veo factible. Mi estado de ánimo varia entre desear morir y simplemente no desear vivir, algo no demasiado alagüeño. Y aunque deseo expular la ponzoña que ya se ha extendido por todo mi ser ya no tengo ganas ni de escribir como método de escape; me siento y veo como me consume y simplemente espero a que la vida pase y a rezo porque levantarme un día y que el mundo se haya olvidado de que una vez existí. Y sueño con olvidar los momentos que me hicieron pensar que lograría ser feliz, pues es la luz que había en ellos la que aumenta la intesidad de estas sombras.