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Mostrando entradas de agosto, 2013

Yasmina

La mayoría de las veces que he puesto en el título el nombre de una chica ha sido para escribir una especie de carta o para hablar de algo reciente; hoy será una excepción. Hace muchos años, no recuerdo ya cuentos pero es seguro que más de dos décadas, quizá en el 90 o el 91, solía correr aventuras con dos hermanos que vivían en el mismo bloque de pisos que yo. Nuestros padres se conocían de hacía tiempo, creo que de antes de que nosotros naciéramos, y por eso yo los conocía a ellos también.  El caso es que solíamos salir a explorar y a correr aventuras hasta que un día dimos con una zona a la que denominabas "Alaska" por el nombre de unos recreativos y de un bar (supongo que serían de los mismos dueños). Allí conocimos a un grupo de gente, bastantes personas y aunque me gustaría acordarme de los nombres de todos es imposible para mí; recuerdo a las caras y algunos de los nombres, a muchos me los he encontrado durante la adolescencia, pero a la chica con la que mejor me lleva...

Ando jodido

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Hoy querría escribir todo lo que llevo dentro y dejarlo aquí de forma que no pudiera volver a mí. Un mal día gracias al pasotismo y la mala educación de los médicos con los que me voy cruzando, hoy acompañado de mi hermana para que comprobase que no era cosa mía. Efectivamente lo ha comprobado y también como la otra vez no me hizo ni puñetero caso, pues me ha vuelto a pedir toda la documentación (a la que no prestó la más mínima atención la vez pasada teniendo entonces la obligación de haberlo incluido todo en mi historia, aunque yo por entonces desconocía la ley) y le he dicho que ya se la había entregado la otra vez, a lo que me ha respondido diciendo que era cierto y que no tenía nada (hernia incipiente, lordosis del 30% y dolor degenerativo crónico, pero claro estaba demasiado ocupada de cháchara con su ayudante como para atenderme adecuadamente). Con suma bordería me ha preguntado que por qué había ido a la unidad del dolor cuando me he ofrecido a mostrarle esos informes, pues sé ...

Empastillado'13

Pasaron los primeros efectos secundarios del anafranil. Estaba deseando comenzar a tomarlo porque mientras esperaba para hacerme el electrocardiograma (una prueba que se debe hacer antes porque si tienes algún problema cardiaco puede agravarlo) estaba hecho una mierda y quería tomar cualquier cosa, aunque fuera algo que simplemente me dejara alelado para no pensar. Los primeros días estuve  revuelto, con nauseas, taquicardias y sofocos y no comí mucho, pero en comparación con los efectos iniciales que me han ocasionado otras pastillas no era nada realmente grave y he aguantado hasta que mi organismo se ha ido acostumbrando. Ahora me queda la sequedad de boca y la sed (estoy bebiendo más de tres litros de agua al día), el hambre se ha visto afectada y algunos días simplemente he tenido el horario cambiado, ahora llevo un par de días que paso del desayuno a la cena (teniendo en cuenta que estoy a las 8:00 en pie y que suelo acostarme de madrugada...). Lo único que hago es tomarme alg...

Paradoja

Haz lo que digo y no lo que hago, suele decirse. En mi caso pido a todos que sean egoístas para encontrar su felicidad aunque eso implique que acaben fuera de mi vida. Lo digo porque creo que es lo correcto, me sentiría mal si el egoísta fuese yo y a costa de la posible felicidad de los demás buscase la mía, y a la vez me siento mal cuando los pierdo aun sabiendo que he hecho lo correcto. Entonces ¿existe alguna forma en la que conseguir ser feliz?  No lo sé, sólo sé que tengo dos opciones ser egoísta o pensar en lo mejor para los demás. Si escojo la primera los remordimientos no permiten disfrutar de lo conseguido y si escojo la segunda, me queda el mal sabor de la pérdida intentando ser mitigado por saber que he hecho lo correcto. La culpa es simplemente mía, quizá la felicidad sea algo que no he conseguido aprender pese a ser un listillo . En fin, supongo que en mi cerebro los valores ocuparon demasiado espacio como para que pudiera caber también el cómo ser feliz . A ratos hec...

Historias varias

Hace más de una semana que no escribo y el motivo es bastante simple, comencé a tomar las nuevas pastillas para la depresión el martes y desde entonces he estado bastante atontado y revuelto, con los síntomas típicos de malestar que te produce una resaca con sofocos y taquicardias añadidos. El miércoles fui con mi padre a recoger un informe médico a Badajoz y desconozco el motivo por el cual la doctora lo falseó, en el indica que me mandó un escáner cerebral para ver posibles lesiones y que no volví a su consulta de nuevo con los resultados. Bien, es falso y por fortuna mi padre está para atestiguarlo y se quedó como yo; realmente tampoco voy a andar discutiendo y reclamándole que cambie nada, no entregaré ese informe pues en él debía poner la hipocinesia y eso ya lo tengo en el informe de la clínica Ruber (a ella se le pidió una segunda opinión y al coincidir no hubo más consultas y continué con los primeros) en la que me atendió un equipo entero y no una sola persona, además de que g...

Reflexiones: más de 8 años de dolor.

Otra noche de pesadillas, esta vez con mis queridos amigos los médicos y con la cita futura que tengo con la reumatóloga.  Lo cierto es que también he estado pensando en las conversaciones que he tenido con el equipo de salud mental y creo que no aprecian lo tarde que llegan. Bueno, ni ellos ni ninguno de los demás médicos parece darse cuenta de que no es algo que me haya surgido ahora y con lo que esté intentando aprender a lidiar. Ya tuve una primera etapa en la que simplemente esperé que con el tiempo y haciendo lo poco que me habían dicho, nada más que tomar ibuprofeno y myolastan, mi espalda mejoraría. No fue así. Por fin asumes que te verás limitado y te enfrentas al mundo con esa limitación pensando que conseguirás algo; luego te das cuenta de que te equivocas.  Tras ese primer período de un año y medio no cesé de buscar trabajo y de apuntarme a cursos. Tuve que abandonar muchos al principio tras haberme comprometido o haber comenzado por verme incapaz de cumplir con el...

¿Llorar?

Esta mañana tuve que ir a hacerme un electrocardiograma para ver si puedo comenzar a tomar o no el antidepresivo. Volví y estuve un rato mirando unas cosas por internet esperando la hora de comer. Debido a que ayer casi no dormí, tras una comerme una pizza de esas del Mercadona (no tenía yo ganas de ponerme a cocinar porque aún me dolía todo el cuerpo del masaje que me dieron ayer) he conseguido encontrar una postura cómoda y me he quedado frito, a ratos, hasta las 17.30 o así. Tras eso me he pegado viciada a la consola, obviamente a un mata-mata (no me centro con los juegos en los que tengo que pensar pues suelo perderme en la historia) y entre eso, enredar un poco más por internet y cenar se me ha ido el día, sin hacer nada y a la vez sin pensar en nada. He salido de lavarme los dientes y en el trayecto que hay del baño al salón ya tengo las lágrimas amontonándose pero sin llegar a salir. Por algún motivo no soy capaz de echarlo todo fuera y llorar como cuando era un niño. El obligar...

El séptimo oculto

Bueno, en esta entrada relataba los fallos que recordaba. Bien, por algún motivo no escribí nada al respecto del séptimo, en enero de este año, cuando aquel al que consideraba un amigo me llevó a urgencias y de paso hizo desaparecer el dinero que llevaba en la cartera. Otra persona más que me traicionó después de que la salvé de mil follones e incluso de ir a la cárcel. Ya tenía una deuda conmigo que ascendía a más de 500€ por uno de ellos y me lo pagó robándome para poder salir esa noche, sin saber que iba a ser de mí. ¿Qué dudo de la gente?¿Tiendo a no fiarme? Creo que cuando tanta gente te la ha jugado en la vida lo lógico es desconfiar, aunque en éste caso sí que había una parte de mí que sabía que algún día acabaríamos así de mal por alguna cuestión por el estilo, aunque no imaginaba que fuera capaz de hacerlo en esas circunstancias. Por lo demás, he estado dándome un paseo por el blog y rememorando algunos escritos. ¿El motivo? Ya me encontraba jodido y sabía que peor no me iba a...

Liberación

Durante años hemos sido como hermanos. Ambos nos hemos preocupado el uno por el otro y ambos hemos tenido aciertos y errores, generalmente siempre llenos de buenas intenciones. Pero algunas veces llega el momento en el que todo debe cambiar, en el que ciertas cadenas deben romperse y debemos liberarnos de la carga que podemos suponer el uno para el otro para ocuparnos de nuestros propios destinos. En este caso concreto imagino que yo soy un lastre mucho mayor que tú, además pensarás que poco agradecido por esa incapacidad de comprenderme y ponerte en mi lugar que nos separa y que a tantas discusiones nos ha llevado (o al menos esa es mi impresión). Tantos años estando ahí el uno para el otro y quizá sea un paso que debiste dar hace mucho, como hicieron los demás, aunque ese espíritu de sacrificio que compartimos impida que lo hagas. Lo correcto no suele ser fácil, a veces tampoco es lo que deseamos, pero alguien tiene que analizar la situación y plantarse.  Mira a los demás, no es ...

Personalidad obsesiva

Puesto que según mi psiquiatra (sólo una de cuatro, cinco contando la psicóloga) considera que tengo una personalidad obsesiva, quiero rebatirlo puesto que he tras hablarlo varias personas la gran mayoría de nosotros, salvo los jetas, somos obsesivos.  Quiero comenzar hablando sobre los prejuicios que tan criticados son en esta sociedad y que son en realidad lo que nos ha permitido sobrevivir como especie. Creo que nunca lo he hecho y en caso de que equivocarme pues siento la repetición; aun así, como muchos no habrán leído muchas entradas (son demasiadas)  pues no viene mal recordar. La anécdota es la siguiente, actualizada a nuestros tiempos:  Un día te sientas en tu silla, ya sea en clase o en el trabajo, y un algún gracioso a puesto una chincheta, te la clavas, te levantas de un salto y cagándote en todo (por dentro o por fuera) la quitas. Al ser un acto puntual tienes dos opciones, te sientas normalmente o miras si hay o no. Si en esto se repite muchas veces (lo de q...

Incursiones

Vuelves a colarte en mis sueños. En unos te veo sufrir y no puedo evitar preocuparme, otros son más el recuerdo de lo poco que signifiqué para ti. No negaré que ambos provocan que la herida se abra de nuevo y deba pasarme el día esquivando recuerdos, unos ratos aguantando las lágrimas y otros dejándolas fluir. Acabo de leer algo en el blog de otra persona y aunque no suela enlazar a escritos ajenos, éste en en concreto expresa bastante lo que yo querría decir: http://mayleylizzi.blogspot.com.es/ Sé que tuve una cita con la psiquiatra y dejo pendiente hablar de ese tema, ahora prefiero quedar lamiéndome esas heridas que no acaban de cerrar.