Historias varias

Hace más de una semana que no escribo y el motivo es bastante simple, comencé a tomar las nuevas pastillas para la depresión el martes y desde entonces he estado bastante atontado y revuelto, con los síntomas típicos de malestar que te produce una resaca con sofocos y taquicardias añadidos.

El miércoles fui con mi padre a recoger un informe médico a Badajoz y desconozco el motivo por el cual la doctora lo falseó, en el indica que me mandó un escáner cerebral para ver posibles lesiones y que no volví a su consulta de nuevo con los resultados. Bien, es falso y por fortuna mi padre está para atestiguarlo y se quedó como yo; realmente tampoco voy a andar discutiendo y reclamándole que cambie nada, no entregaré ese informe pues en él debía poner la hipocinesia y eso ya lo tengo en el informe de la clínica Ruber (a ella se le pidió una segunda opinión y al coincidir no hubo más consultas y continué con los primeros) en la que me atendió un equipo entero y no una sola persona, además de que goza de bastante fama a nivel médico.

A parte de eso, pues bajones a ratos y malestar de cuerpo. Creo que incluso he tenido fiebre un par de días. Y hoy me toca doblar la dosis.

Como curiosidad, el jueves por la noche mientras intentaba conciliar el sueño tras haberme tomado las pastillas, escuché a un tío insultando a una mujer y me asomé a la ventana. Primero los observé pues por aquí pasan muchos borrachos volviendo a casa y tan pronto se insultan como se abrazan y no iba a llamar a la policía porque se insultasen. Al final el hombre le dio un golpe a la mujer y esta cayó a plomo en el sitio, así que llamé corriendo a la policía. En ese momento aparecieron tres chicos y fueron a llamar, así que grité que no se preocuparan que ya había llamado yo y el hombre se dio la vuelta y volvió para intentar levantar a la mujer (que estuvo inmóvil en el suelo hasta que llegó la ambulancia, al menos diez o quince minutos) pero la policía debía de andar cerca porque apenas tardaron dos minutos en aparecer.

Les conté lo que había visto y fui a declarar de nuevo el viernes por la mañana, que me llamaron a las 8 aunque esto había sucedido sobre las 2 o las 3 de la madrugada.  En fin, quedo a la espera de que me llamen del juzgado, si me llaman, puesto que la mujer luego decía que no le había pegado y que se había caído porque iba borracha (eso no lo pongo en duda pero aseguro que la hostia se la dio porque lo vi perfectamente).

En fin, también he intentado no pensar mucho aunque algunos pensamientos me han venido a la cabeza. Son frases que veo en alguna serie (intento mantenerme ocupado con ellas) y que me traen recuerdos, como esa despedida de la que se cumplieron 3 años el día 15 en la que hubo un hasta la próxima cuando algo dentro de mí sabía que iba a ser un hasta nunca. Ojalá hubiera hecho caso a mi instinto y me hubiera despedido de la forma adecuada, diciendo alguna cosa que me dejé en el tintero.  También he pensado en el baile, la primera vez que estando sobrio no recuerdo como acabamos casi fusionándonos en un baile pegado, repleto de besos, con música que no invitaba para nada a ello. Borracho sí que me había pasado pero tenía una explicación.

He pensado sobre las traiciones, las que he hecho y las que he recibido, así como en las chicas a las que no trate de la forma correcta y a las que les debo una disculpa, aunque tantos años después no la necesiten, por lo que es posible que pronto haga algunos escritos con respecto a ello.

Por lo demás, los bajones se agrandan aunque se supone que durante el primer par de semana es algo normal con los antidepresivos, las ganas de llorar siguen ahí junto a la sensación de desesperación sobre un futuro bastante más cierto que incierto.

En fin, ahora me despido de mis pocos lectores (intuyo que más bien lectoras por el tipo de contenido que escribo) y espero volver pronto a escribir, pues hoy me toca doblar dosis y no sé como me encontraré mañana.

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