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Mostrando entradas de diciembre, 2012
Se acabó el día (y pronto el año). Ha pasado bastante mejor de lo que yo esperaba, he desconectado el fijo y dejado en silencio el móvil. Ya avisé a la gente de que quería pasar el día sin tener que ponerle una cara que no me apetezca a nadie, sin fingir ni actuar... Y lo cierto es que el día no ha sido tan malo. Algún correo he contestado o he informado vía whatsapp de que no quería que me felicitasen por nada, pues tal y como se me presenta la vida me sienta igual que un:  - ¿Qué te ha tocado? - Crucifixión - ¡Felicidades! Haciendo un guiño a la desastrosa vida de nuestro querido Brian. Mañana (más bien hoy) tendré que cenar con la familia, aunque avisé ya la pasada noche de que no tomaría las uvas en casa. Es más, si pudiera librarme también de tener que asistir a la cena lo haría. En resumen, supongo que algunos sin entender que me moleste que me feliciten hoy, pero en general ha sido bastante entendido, o al menos respetado.

Mierda

Siempre me comenta Juanma que tenemos una conversación pendiente  y que tú también lo crees así. ¿Cuál?¿Para qué serviría? ¿Simplemente para limpiar tu conciencia? Creo que ya ha quedó limpia con ella carta exculpatoria que te llegó a través de nuestro amigo común. Lo cierto es que hay cosas que me hubiera gustado aclarar o cosas que desearía poder echarte en cara, pero nuevamente me pregunto qué utilidad tendría. ¿A caso me sentiría yo mejor? No. Pero aquí si voy a darme el gusto de poder expresarme al menos. Mirando al pasado veo aquellas cosas en las qe no te portaste bien y en las que mentiste. Creo que es normal que considere que en realidad sabías que me estabas usando para empatar con tu expareja y te daré los motivos: Quedamos para pasar unos días en tu casa, el primer fin de semana que subí para verte. No sabíamos cuantos días iba a quedarme pero sí que habíamos hablado de varios días, más de uno, y me echaste no sólo tras una única noche, sino tras una conversación co...

Conversaciones pendientes

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 Siempre me comenta Juanma que tenemos una conversación pendiente y que tú también lo crees así. ¿Cuál?¿Para qué serviría? ¿Simplemente para limpiar tu conciencia? Creo que ya ha quedó limpia con ella carta exculpatoria que te llegó a través de nuestro amigo común. Lo cierto es que hay cosas que me hubiera gustado aclarar o cosas que desearía poder echarte en cara, pero nuevamente me pregunto qué utilidad tendría. ¿Acaso me sentiría yo mejor? No. Pero aquí si voy a darme el gusto de poder expresarme al menos. Mirando al pasado veo aquellas cosas en las qe no te portaste bien y en las que mentiste. Creo que es normal que considere que en realidad sabías que me estabas usando para empatar con tu expareja y te daré los motivos: Quedamos para pasar unos días en tu casa, el primer fin de semana que subí para verte. No sabíamos cuantos días iba a quedarme pero sí que habíamos hablado de varios días, más de uno, y me echaste no sólo tras una única noche, sino tras una conversación con ...

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El día ha comenzado de una forma extraña; torcido, como no podía ser de otra forma. Una foto enviada por móvil me ha mostrado que un amigo de aquí ha ido a parar, casualidades de la vida, a cierto bar vallisoletano.  Es más, luego me han informado de que está trabando amistad con gente de allí a la que yo también conozco, pero a la que evito por no querer tener personas en común con la amiga de Juanma (salvo a éste, pues es algo que ya no puedo evitar).  Lo curioso es que mi amigo no lo ha sabido hasta ayer, cuando casualmente se cruzó con Juanma allí.  Pues esto, que es una gran tontería y debería haber sido asumido así, ya ha hecho que el día comenzara mal. Aunque diré que bien es cierto que esta temporada está siendo bastante jodida de todas formas y posiblemente algo que normalmente me habría molestado un poco, me ha acabado de hundir del todo. Es como si de pronto la distancia no significara nada y se ella se pudiera cruzar de alguna forma en mi vida de nuevo (cosa q...
¿Disfruto de la soledad? Ciertamente es así en algunas ocasiones; en otras sencillamente no tengo fuerzas para actuar delante de los demás, para comportarme de la manera en la que ellos quieren verme, de fingir. He hecho muchas malas elecciones en mi vida (y cargo con ellas), sin embargo son aquellas cosas sobre las que no tenía poder alguno de decisión las que más me han marcado. Hace mucho que intento, al menos, escoger el camino que me haga sentir mejor conmigo, ser fiel a esa figura que una vez deseé ser. Mi recuerdo es lo único que voy a dejar, aunque preferiría ser olvidado, y será una imagen falsa de lo que he sido realmente. Supongo que a la gente le asusta tanto la muerte porque piensan en ella como una elección y no es así. La muerte es algo seguro para todos, así que partiendo de ese punto clave, cuando llevas casi ocho años hundido en el fango y cada amanecer te das cuenta de que te encuentras a mayor profundidad que el día anterior, la pregunta de si alguna vez mejorará tu...
El día ha transcurrido relativamente bien. He podido salir de cañas con un amigo y su grupo y he aguantado bastante bien. Eso sí, yendo constantemente a cerveza sin y llevando a cuestas el spray de calmatel del cual he quizá esté abusando, pero al menos consigue calmarme durante un corto espacio de tiempo el dolor de la sobrecarga de la espalda. Por lo demás, la cena en casa de mis padres, sin problemas (a las 23.00 para mi casa de vuelta sin excesos y habiendo comentado que no tengo intención de tomarme las uvas con ellos, aunque cene allí la próxima nochevieja). Al llegar a casa me he sentado y me ha dado el bajón. Es en el momento en el que me quedo a solas conmigo en el que me vuelvo a dar de bruces con la realidad, sin futuro, sin opciones y fingiendo ser feliz delante de todos. Una amiga me ha comprado un regalo por mi cumpleaños. Aún sigue sin abrir pues quería hacerlo el día posterior al mismo. Sin embargo, es cierto que en el pasado la curiosidad hubiera estado carcomiéndome y...
Comienzan esas fechas en las que todo el mundo quiere celebrar algo, unos la unidad, otros el paso de un nuevo año... cualquier excusa parece buena para sonreír y fingir felicidad. Bastante me cuesta a mí llevar puesta mi máscara de normalidad como para cargarme con el peso extra de la felicidad. Muchos hablan de sus deseos para el año que entrará; yo, sinceramente, sólo tengo uno y está en mi mano cumplirlo, pero en el otro extremo de la balanza se halla el dolor que pueda dejar a mis padres, pues es el único que me importa, o mejor dicho, el único que tomo en cuenta al hacer esta valoración. Mi posibilidad de una vida normal se esfumó hace mucho, la ilusión de tenerla tiempo después. No son buenos tiempos para nadie, lo sé, pero aquellos que algunos tenemos grandes desventajas a la hora de competir y ya, siendo honestos, no tenemos ni el deseo de hacerlo. En el fondo me alegro de que tantas personas que fueron importantes para mí hayan optado por salir de mi vida. Son las que mejor e...

Otro día de mierda

No importa lo mucho que intentes sonreír a la vida. Ciertas cosas no se pueden cambiar y por mucho que uno luche contra ello, algunas cosas son imposibles de enderezar. Hoy es uno de esos días que me ha hecho recordar por qué huyo de las comidas familiares y me es imposible convivir con mi familia. Hoy más que nunca aprecio mi soledad y el deseo de la nada. La calma total. Y temo los días que tienen que venir, de reuniones en las que celebrar que todo va bien; de festejar una mentira. Y realmente me planteo plantarme y no hacerlo.

Miedo

Demasiados años intentando aprender a hacer lo correcto, con la esperanza de enmendar el tiempo que viví en el que las cosas no fueron así. Me doy cuenta ahora de que no, a priori, no existe decisión buena o mala, que nuestras acciones solamente pueden ser clasificadas así tras ver la reacción provocada.  Consumido por mis temores he vuelto a recurrir a la mentira, con la esperanza de encontrar en ella un mejor efecto que una verdad mucho más dolorosa. He vivido los últimos años consumido no sólo por el dolor y por la desesperación, también por una sensación de miedo a todo lo que mis actos pueden conllevar, a pensar siempre en las consecuencias, y eso es lo que me ha convertido en lo que no soy.  No es fácil ahora buscar una manera de escapar de ello. Afrontar los miedos es una cosa que hago cada día, superarlos (perderlos) requiere algo más que simple voluntad.
Esquivo este lugar, evito pararme a pensar e incluso, en esos momentos en los que la pesadumbre cae sobre mí y mis ojos casi no son capaces de contener las lágrimas, finjo que no ocurre nada e intento buscarme alguna actividad. Juego a engañarme a mí mismo, pero sé bien que eso no es posible.  He dilatado lo inevitable. Sigo hundido, intentar negármelo no conseguirá cambiarlo. ¿Qué ha pasado durante estos días? Nada. Al menos nada fuera de lo normal, un fracaso más acumulado con los médicos en cuanto a mis problemas de espalda, y otro intento que comienza. Más de lo de siempre, demasiados años así.  ¿Dónde están mis fuerzas, mis ganas de luchar? Podría tenerlas para enfrentarme y sobrevivir a uno de mis dos problemas. En el pasado, cuando estuve mal, fue el centrarme en las actividades físicas (el poder estar siempre fuera de casa, siempre activo) lo que me permitió salir del pozo; cuando comencé a estar incapacitado y el dolor ocupó (y limitó) gran parte de mi vida, mi mente ...
No importa cuántas veces intente recomponerme, sigo sintiendo mi alma con un cristal roto. Cada vez que lo muevo, intentando hacer algún nuevo arreglo, raja mi interior y puedo sentir de nuevo brotar la sangre en forma de recuerdos, y el dolor que estos traen tras de sí. Apartado de todo, encerrado en mi mismo, en un mundo hermético. En esas inevitables miradas al pasado soy incapaz de reconocer a la persona que fui. Desconozco el momento en el que desapareció. ¿Cuándo se perdió? Sin respuesta que dar sólo sé que hubo un tiempo en el que no temía nada, la vida era una aventura y estaba deseando vivirla, ver aquello que estaba por venir. Sí, también hubo épocas de sufrimiento, malos momentos. Nunca me había rendido pese a ello, lo asumía como cosas que debían pasar. Pero siempre es así. Todo parece funcionar bien hasta que un día sin más, te rompes. Te das cuenta de que has perdido la ilusión, que el único motivo para levantarte por las mañanas es intentar esquivar el dolor que te produ...