33
El día ha comenzado de una forma extraña; torcido, como no podía ser de otra forma. Una foto enviada por móvil me ha mostrado que un amigo de aquí ha ido a parar, casualidades de la vida, a cierto bar vallisoletano. Es más, luego me han informado de que está trabando amistad con gente de allí a la que yo también conozco, pero a la que evito por no querer tener personas en común con la amiga de Juanma (salvo a éste, pues es algo que ya no puedo evitar).
Lo curioso es que mi amigo no lo ha sabido hasta ayer, cuando casualmente se cruzó con Juanma allí.
Pues esto, que es una gran tontería y debería haber sido asumido así, ya ha hecho que el día comenzara mal. Aunque diré que bien es cierto que esta temporada está siendo bastante jodida de todas formas y posiblemente algo que normalmente me habría molestado un poco, me ha acabado de hundir del todo. Es como si de pronto la distancia no significara nada y se ella se pudiera cruzar de alguna forma en mi vida de nuevo (cosa que me gustaría evitar a toda costa teniendo en cuenta como dejó todo arrasado la última vez).
A parte de eso, teniendo en cuenta que hemos pasado ya las doce, cumplo ya mis treinta y tres años vividos. Y me da pánico pensar que uno sólo de los que vienen pueda ser como cualquiera de los últimos años. Son treinta y tres años y no he conseguido nada, me siento fracasado en todas las facetas de mi vida, incapaz siquiera de soñar con tener una vida mediocre, dándome cuenta de lo estúpido que soy.
Ha llegado ese punto en el que no soy capaz de tener esperanza, de pensar en que algo vaya a salir bien ni por una remota casualidad. He perdido la ilusión por todo y pensar en enfrentarme a otro nuevo año, sabiendo lo que puedo esperar de la vida, hace que tenga de todos menos ganas de recibir felicitaciones.
Comentarios
Publicar un comentario