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Mostrando entradas de febrero, 2015

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Hace tiempo escribí pensando en que finalmente habían optado por no contratarme, pero me equivoqué. He aprendido a ponerme en lo peor y, aunque durante la pasada semana me mantuve con la moral en un nivel aceptable, nuevamente vuelvo a hundirme al verme en casa, pensando en mi vida (o en la vida) y en el poco sentido que le encuentro a la misma. Intento no pensar y el trabajo me ayuda a ello, pero el tiempo libre me permite ver ese vacío en mi interior que he intentado llenar con tantas cosas en el pasado. Hoy he hecho un repaso de mis días, desde los primeros botellones hasta las últimas fiestas en las que la cocaína me ayudaba a olvidarme de todo; pasando por mis primeros años con las drogas, los que he pasado sin ella, en todos los "amores" por los que he perdido la cabeza, los buenos y los malos momentos, aunque haya bastantes más de los segundos; y sobretodo en los momentos en los que lo olvidaba todo. Hoy en día ya no recurro a esos métodos para olvidar porque sé que no...

Reflejo del alma

He aprendido a controlar los gestos de mi rostro delante de los demás. Finjo bien las sonrisas, me adapto y puedo parecer esa persona segura de si misma que siempre tiene la capacidad de apoyar a los demás o de hacerles reír con algún comentario en el momento oportuno. Controlo muchos de mis actos (aunque por dentro las sensaciones que tenga sean muy distintas) y salvo por el hecho de mantener en realidad la distancia con el mundo exterior, normalmente consigo engañar a todos los que me rodean. Hace tiempo que no uso gafas de sol. La realidad es que no lo hago porque se me han ido rompiendo, no porque no las encuentre necesarias; y hace un par de días pude comprobar cuánto las necesito cuando una persona que no me conocía pudo ver lo roto que está mi interior mirándome a los ojos, algo que no he aprendido a camuflar. Así tuve una charla con una extraña que con una mirada supo más de mí que la mayoría de la gente con la que paso mi tiempo. Y aunque son temas que prefiero evitar y dejar ...

Decepción

Llevo un tiempo dándolo todo por el trabajo y por cambiar de puesto lo antes posible. Por eso he sacrificado gran parte de mi tiempo libre para aprender y lograrlo pronto. Muchas veces me ha comentado mi formador que me quedaba muy poco como teleoperador y que el siguiente contrato que tendría sería ya como coordinador/informático en el servicio. Hoy me han dado la noticia de que el mes próximo me renuevan nuevamente el contrato de 13 horas semanales, pese a que llevo todo el mes allí y que he demostrado que, al menos como coordinador, sí que estoy preparado. Llevo actuando como tal prácticamente desde la segunda semana de mi contrato y toda la plantilla me considera del grupo de coordinación, y ver que voy a seguir siendo uno más me hace replantearme el fruto de mi esfuerzo y hasta que punto ha cambiado mi suerte, cuando he cobrado poco más de 200 euros por esas 13 horas semanales. Noqueado por la noticia Javi me ha preguntado algo y he sido incapaz de reaccionar. No sólo me he quedad...