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Mostrando entradas de abril, 2013

Ladrones de momentos

Hablando con un amigo al que una chica ha utilizado hace poco, hemos sacado bastantes similitudes en el tipo de persona que te hace creer que te ama sólo para sacar un rato de diversión o provecho, quizá para sentirse querida, sin importar el daño que vaya  a hacer. Nos hemos dado cuenta de que el daño es tan grande porque te siente estúpido de haberte creído todo lo que te han contado, incluso habiendo a veces claras señales de que todo es una mentira. No duele es que sólo duela perder a una persona que has querido, o que quieres todavía; duele el abrir los ojos y ver que para esa persona no eres nada y nunca lo fuiste. En mi caso, el ver fotografías o saber historias por un amigo común, saber como reía y disfrutaba de la vida, mientras yo me ahogaba en lágrimas noche tras noche, como me faltaban las fuerzas cada mañana (y me siguen faltando) para afrontar el día, como me ha arrebatado mi fe en las personas. Ver sonreír a esa persona me duele, pues sé que jamás ha vuelto a pensar ...

San Jorge 2013

Como suelo decir: otro día más, otro día menos.   Me he obligado a pasear entre la gente aprovechando que era la feria del libro, con la excusa de poder mirarlos y fingir que estoy haciendo algo. Lo tomo como una misión para poder acabarla pese a mis ganas de salir corriendo y huir, aunque no creo que fuera mi casa el lugar al que desearía ir, simplemente lejos de todos, a un lugar en el que comenzar una nueva vida desde cero, sin pasado alguno (o en el que simplemente se acabe el presente actual, una idea que soy incapaz de abandonar completamente). Llevo años sin leer y mi capacidad de concentración no da para ello (no da para casi nada, en realidad), como tampoco lo hacen las ganas, las fuerzas o la apetencia. Antes era algo sin lo que no podía vivir y ahora es algo que se ha quedado tan vacío como lo estoy yo. Supongo que esa es la realidad, ya ni tan siquiera me queda el dolor como tal, sólo unos recuerdos de ciertos sentimientos, el eco de lo que hubiera deseado para mí y mi ...

Mis puzzles

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Uno de las cosas que consigue mantenerme ocupado y ralentizar el ritmo de pensamiento que suele llevar mi cabeza, cuando algún tema me atormenta, es el hacer puzzles. Hoy he colgado cinco de los siete que he hecho en mi vida, o al menos que recuerdo haber hecho. El primero y el penúltimo no tenían cabida en mi salón: el primero fue devuelto a la persona que me lo regaló, deshecho nuevamente en su caja y acompañado de la mayoría de las cosas que me habían regalado, tras mi primer salto .  Sospecho que en realidad fueron a parar a algún basurero, como sospecho que ocurrió con mi otra bolsa de recuerdos y cartas, aunque no su origen fuera muy distinto. El primero que lo hice allá por el 2006, me lo regaló Alicia por temas relacionados con una película que nos había gustado a ambos: Elegir un amor (drama amoroso del que no hablaré). Este puzzle, que ya no se encuentra en mi poder, me recuerda una etapa mejor e mi vida que finalizó hace ya demasiado tiempo. El beso - Klimt Tres años des...

De soles y comidas

Un sol magnífico me invitó ayer a salir a la calle. Lo hubiera hecho con mayor agrado de tener alguna obligación que cumplir, una excusa para estar allí, pero por desgracia no había ninguna y pese a ello me obligué a salir. Antes pensé un rato a quién podía llamar, quizá tuviera alguien en la agenda con quien me apeteciese estar y con quien poder sentirme cómodo, simplemente disfrutando del aire. La verdad es que pese al día estupendo, al sol brillante y un frío ausente (algo raro estos días), cada vez me me suponía una carga mayor el tener que salir de casa, pese a querer disfrutar del día un rato. Si las calles estuvieran desiertas, si no existieran más personas, habría salido a la calle eufórico, gritando y corriendo. Pero no, la calle estaba repleta y debía salir allí, buscar una excusa, quizá salir a comprar algo. Pase por delante de un par de tiendas y la desagradable sensación de tener que entrar me impidió hacerlo. No tenía ganas de rozar con nadie y pese a ello, seguía querien...
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No recuerdo ya cuando fue la última vez que estuve por aquí, aunque haya sido incapaz de olvidar el lugar.  Simplemente demasiada actividad, a la vez que ninguna, intentando añadir cambios a mi vida y sin parar de correr huyendo de el ser que me persigue, que no es otro sino yo mismo.  No miro las cicatrices; las físicas es inevitable verlas, pero de las otras huyo y mi huida se transforma en furia. Demasiadas explosiones de ira durante estos días de ausencia; no han faltado las ganas de acabar con todo.  Esas personas a las que quiero y que me quieren, y que creen que tienen la solución sin darse cuenta de que lo único que consiguen es empujarme más hacia algún otro lado.  He asumido que es imposible de reparar el daño recibido. No puedo ya sentir más dolor, así que simplemente existo, un auténtico muerto viviente. No para de recordarme esta situación lo irónica que es la vida, como una absurda conversación de una noche de verano tiene ahora más significado de nunca...