27 de septiembre
Sigo avanzando poco a poco con la habituación de la casa a mi presencia. Al trastero le falta exclusivamente el suelo, pues esta mañana acabé el techo y puse las tiras protectoras en la parte baja de las paredes para no manchar cuando, probablemente mañana, pinte el suelo. He fregado la casa y me queda comenzar a ordenar la ropa y mover una mesa a la habitación de matrimonio. Mañana al salir de la academia pasaré por el mercadona, como hacía en otros tiempos, para hacer una compra decente, enfrentándome yo solo a esos estúpidos miedos y recuerdos que por ahí pululan. Por la mañana supongo que comenzaré a mirarme lo de la oposición (otra vez) mientras espero que me traigan el router, que será inservible hasta que me habiliten la línea. Planes y más planes, hasta aquí la parte bonita, y ahora o dejar de escribir o escribir sobre mis comederos de cabeza. Esta noche no he podido dormir más de tres horas y dividida en partes, encima; no sé si es debido al incremento de la dosis...