24 de septiembre
Llevo varios días liado con el regreso al piso; en ellos han ocurrido varias cosas y en general mi estado de ánimo puede valorarse como positivo. La tensión de vivir en una casa en la que mi comportamiento es juzgado constantemente ha desaparecido y la paz de poder hacer y deshacer a mi gusto ha vuelto, algo que echaba de menos de una forma que ni yo podía imaginar.
Tardarán casi un mes en ponerme internet, así que he decidido seguir escribiendo mis post en office y ya los subiré más adelante todos con sus respectivas fechas, como si hubieran sido publicados en su correspondiente momento.
Otro triunfo, además del retorno a mi vida de soltero fuera de la casa de mis padres, ha llegado estos días: la resolución a la queja que puse contra Jazztel en consumo; a quien no lo sepa le diré que esta empresa me reclamaba varios meses de consumo ya que se negaron a tramitar una baja por la ineptitud de su servicio técnico. Bien, consumo me ha dado la razón pues yo podía demostrar que había intentado en repetidas ocasiones realizar la baja, mientras que ellos se han negado a presentar la grabaciones de las conversaciones que mantuvimos, como yo podía (obviamente supondrán que entregarme, como los obliga ley, esas grabaciones, haría que “la calidad de su servicio técnico” del cual tanto presumen en televisión, se viese afectada negativamente). Ahora probaré suerte con Orange, a ver que problema acaban dándome estos, pues aún no sé de ninguna empresa de telecomunicaciones seria.
En un par de día comienzo con la academia de las oposiciones, creo que justo el día que acabe de pintar el trastero. Luego tocará prepararme un gimnasio en una de las habitaciones y tendré la rutina de cuerpo y mente (estudio y ejercicio) para hacer mis días más amenos y no pensar tanto.
Últimamente mi relación con Noelia va bastante bien, se está preocupando mucho de mi estado de ánimo y suele llamarme bastante para ver cómo va el cambio. Creo que a los dos nos viene bien el saber que tenemos a una persona querida que te apoya y con la que puedes, además, tontear, sin perder ni un ápice de libertad.
Sobre la pucelana, pues me trago mis ganas de mandar algún mensaje mostrando mi apoyo y mi preocupación por su persona para que no sea malinterpretado, así como también para respetar sus deseos.
Sobre otras cuestiones, las chicas del pasado, pues hace un par de días estuve enseñándole fotos a mi amigo Nico y la morriña volvió a mí. No puedo hacer nada para evitar sentir pena por las personas a las que he apreciado y han optado por expulsarme completamente de sus vidas; así como siento pena por otras que en teoría no lo han hecho y en la realidad no son más que un recuerdo o un café anual, con suerte claro.
En fin, me despido esperando tener pronto todo esto a mi gusto para sentirme lo suficientemente cómodo como para comenzar a escribir ese proyecto fuera de este blog.
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