Alea Jacta Est
Todo bien planeado y dejando los cabos atados. Varias cartas escritas para distintas personas, un mensaje de whatsapp para esa persona a la que no podía escribir, unas disculpas sinceras para alguien a quien aparté de mi vida hace más de un año (sabiendo en parte que este momento llegaría). Una carta para mi sobrina, esperando que pudiera leerla en el futuro y comprender mis motivos (algo imposible, pues casi nadie lo hace). Otra para el resto de familiares cercanos, ese círculo cerrado que me apoya de una forma que incondicional aunque no lo sepa valorar o sea incapaz de sentirlo. Y una última para los amigos, con un pequeño apéndice dedicado a algunos de los culpables de que la situación hubiera llegado a este límite. El whatsapp era una simple conversación, sencilla, que intentaba realizar una última buena acción antes del acto atroz que había premeditado. No era atroz porque apreciase mi vida y me fuera a ser arrebatada (o más bien fuese a ser arrojada), lo era porque iba a de...