Lista de cosas que no se cumpliran
Cuando uno llega al mundo y comienza a crecer comienza a imaginarse miles de historias de como querría que fuera su vida, de cosas que quisiera hacer o por las que quisiera ser recordado.
Yo seré recordado por ser un huraño anacoreta apartado de casi todos, en caso de ser recordado claro. Lo más probable es que para la gran mayoría de la gente que se ha cruzado por mi vida pase a ser un simple cotilleo de esos de "sabes que..."
Durante muchos años desee ser escritor, fracasando en ello (como en todo los demás). Nunca conseguí ser lo suficientemente aplicado para centrarme en ser un buen programador y poder ganarme la vida haciendo algo que me gustase. Los sueños fueron cambiando y finalmente lo único que deseaba era tener una vida sencilla con una persona que me arrancara una sonrisa nada más verla, que me hiciera sentir que cualquier esfuerzo merecería la pena por llegar a ese momento del día y compartir unos segundos con ella.
Sin embargo, el destino poca veces son aquellas en las que el destino nos depara lo mismo que deseamos por mucho que bajemos el listón de nuestros deseos. Y finalmente me he quedado siendo esa persona apartada de todo y todos que ha perdido cualquier deseo.
Ayer me corrí mi última fiesta. No lo hice porque tuviera unas ganas reales de ello, simplemente quería despedirme y pasar en la tranquilidad que me ha traído hasta aquí el tiempo que me queda, sin pensar en actos futuros y esquivando recuerdos pasados.
La parte positiva es que he hecho cosas que muchos no harán en su vida. He querido y amado de formas muy distintas, y sí, he salido herido de esas situaciones desde que comencé a moverme en ese mundo. Perdí la ilusión por escribir, la capacidad para hacerlo, sobretodo la capacidad para seguir historias (tanto las que me hubiera gustado escribir como aquellas que podía ver en la televisión, películas, series, etc.).
Y un día, sin más, te levantas ya sin rumbo alguno, como perdido en le Pacífico y te das cuenta de que ha llegado el momento de rendirse. O más bien de que ya te rendiste hace mucho y es por ello por lo que estás en ese punto.
Ese es el momento en el que viviendo una vida dolorosamente insípida te preguntas "¿Para qué?", y no hayas respuesta alguna.
Así que sin más, intentaré disfrutar un poco de la familia los días que me queden y escribir algo que pueda llegar a hacerles entender la decisión algún día. Pero en el fondo se me va hacer hasta larga la espera del día escogido (por su simbolismo, como hago con todo) y no hacen sino crecer las ganas de dormirme definitivamente.
Yo seré recordado por ser un huraño anacoreta apartado de casi todos, en caso de ser recordado claro. Lo más probable es que para la gran mayoría de la gente que se ha cruzado por mi vida pase a ser un simple cotilleo de esos de "sabes que..."
Durante muchos años desee ser escritor, fracasando en ello (como en todo los demás). Nunca conseguí ser lo suficientemente aplicado para centrarme en ser un buen programador y poder ganarme la vida haciendo algo que me gustase. Los sueños fueron cambiando y finalmente lo único que deseaba era tener una vida sencilla con una persona que me arrancara una sonrisa nada más verla, que me hiciera sentir que cualquier esfuerzo merecería la pena por llegar a ese momento del día y compartir unos segundos con ella.
Sin embargo, el destino poca veces son aquellas en las que el destino nos depara lo mismo que deseamos por mucho que bajemos el listón de nuestros deseos. Y finalmente me he quedado siendo esa persona apartada de todo y todos que ha perdido cualquier deseo.
Ayer me corrí mi última fiesta. No lo hice porque tuviera unas ganas reales de ello, simplemente quería despedirme y pasar en la tranquilidad que me ha traído hasta aquí el tiempo que me queda, sin pensar en actos futuros y esquivando recuerdos pasados.
La parte positiva es que he hecho cosas que muchos no harán en su vida. He querido y amado de formas muy distintas, y sí, he salido herido de esas situaciones desde que comencé a moverme en ese mundo. Perdí la ilusión por escribir, la capacidad para hacerlo, sobretodo la capacidad para seguir historias (tanto las que me hubiera gustado escribir como aquellas que podía ver en la televisión, películas, series, etc.).
Y un día, sin más, te levantas ya sin rumbo alguno, como perdido en le Pacífico y te das cuenta de que ha llegado el momento de rendirse. O más bien de que ya te rendiste hace mucho y es por ello por lo que estás en ese punto.
Ese es el momento en el que viviendo una vida dolorosamente insípida te preguntas "¿Para qué?", y no hayas respuesta alguna.
Así que sin más, intentaré disfrutar un poco de la familia los días que me queden y escribir algo que pueda llegar a hacerles entender la decisión algún día. Pero en el fondo se me va hacer hasta larga la espera del día escogido (por su simbolismo, como hago con todo) y no hacen sino crecer las ganas de dormirme definitivamente.
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