Un cuento de hadas I
¿Queréis un cuento de hadas? Pues os habéis equivocado, esto no es más que una historia real. No me había fijado en ella más de lo que podría haberlo hecho en alguna otra persona. No existió esa chispa que hace que algo se convierta en mágico ni me quedé sin respiración cuando pasó a mí lado; es más, tuve la impresión de que era demasiado creída y pensé que no era para nada mi tipo. Tiempo después me fije en esas cicatrices que ambos compartimos, eso fue lo que me hizo ver que esa persona sufría, lo que la convirtió en interesante y aunque ofrecí mi apoyo ella lo tomó como un ataque. Mucho tiempo después el destino quiso que la noche (y el alcohol) nos unieran. Tantas cosas semejantes que muchas veces era casi como mirarse a un espejo; y no hablo de gustos o ese tipo de cuestiones, es la forma de vivir y sentir. Yo no soy un príncipe azul; ya ni tan siquiera se puede decir de mí que sea un caballero, esas tonterías quijotescas me las arrebataron ya años atrás. Ahora soy una persona que...