Primer mal día del año
Sin saber cuál es el motivo real de mi estado de hoy, he amanecido nervioso, hundido y sintiéndome en lo más profundo de ese pozo del que tantos años llevo intentando salir.
Las cosas marchaban relativamente bien para mí y sabía que con la tensión de los problemas con mi empresa podría sucederme. El caso es que no siento que haya sido eso realmente, ha sido un vacío repentino que no he conseguido llenar sino con la ayuda de muchas pastillas y una visita inesperada.
Reconfortado e intentado relajarme y lo estaba consiguiendo. El sueño comenzaba a hacer mella en mí, estaba calentando el cuarto con el aparato de aire caliente que ella me regaló por reyes y me he tumbado a ver un par de episodios de Futurama. Antes de que pudiera poner el segundo he recibido uno de esos dichosos whatsapp que tan poco me gustan. Resulta que cierto amigo de la que en teoría había pasado a ser mi pareja esta misma tarde afirma haberme visto cenando solo con una chica en varias ocasiones. Es cierto que he ido una vez a cenar sólo con dicha compañera, pero el resto de veces hemos sido al menos tres; pero claro, cuando lo que te interesa de una persona es llevártela a la cama no está de más "exagerar" un poco (o mentir descaradamente).
Cuando todo marchaba bien volvemos con las dudas, la desconfianza y la petición de explicaciones de lo que ha pasado mientras yo no estaba con ella. Volvemos hacia atrás y mañana tocará conversación con ella, si la veo (no voy a cometer el error de hablar por el dichoso chat algo importante).
Por otra parte la adrenalina se me ha disparado, los nervios han vuelto de nuevo junto al tembleque que los acompaña. Llevo mucho tiempo sin reventar de forma agresiva pero hoy hubiera roto la cara de semejante escoria si hubiera estado presente. Quizá al final el ella tenga razón y las cosas sucedan por algo, quizá el malestar de hoy ha sido para evitar meterme en un follón al darle un escarmiento a ese hijo de perra.
Ahora la tensión se me ha agarrado la espalda, el dolor de cabeza vuelve a aparecer y el malestar ha dado media vuelta para regresar. Toca empastillarse de nuevo, algo más, y continuar mañana intentando no pensar en lo de hoy.
Y sé que soy el menos indicado para quejarme por ello, que comprendo el motivo por el que lo ha hecho, pero conociéndome creo que sabiendo que hoy estaba mal debiera haber esperado a otro momento más oportuno para hablar algo que realmente carece de importancia.
Vaya mierda de todo.
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