El tablón
Muchos recordaran el famoso tablón de las películas de piratas, ese por el cual obligaban a caminar a sus víctimas para arrojarlos a los escualos que hambrientos esperaban abajo. Pues bien, así es como me siento en este momento. Mi familia, en lugar de respetar mi situación, mi necesidad de espacio, de soledad, de no ser agobiado, con muy buenas intenciones esgrime la espada que se clava en mi espalda y me obliga a avanzar, acercándome más a un final rápido en las aguas que a decenas de pinchazos en mi cuerpo que conseguirían el mismo objetivo. Comenzó bien la semana y creí que más o menos se mantendría así, he intentado estar activo y positivo, no es que haya buscado una inmediata solución a mi situación, pues sé que no la hay y que hacerlo y ver que es así, me hubiera hundido aún más. Y mientras luchaba por mantenerme relativamente bien, mi familia se ha encargado de joderme una semana que no imaginé que acabara siendo tan mala. Broncas, gritos, presiones...