Amenece

Para aquellos a los que les cuesta permanecer en el mundo de los sueños, es muy grata la sensación que se produce cuando por enésima vez miras hacia la ventana y ves entrar por esas pequeñas rendijas tenues rayos de luz diurna. En ese momento te das cuenta de que ha llegado el momento de dejar de obligarte a permanecer en ese lugar al que  fuiste de la mano de ciertos ansiolíticos y en el que te has obligado a permanecer unas cuantas horas, aunque bien podrías haber huido de allí en mitad de la madrugada tan despejado, y quizá menos dolorido, de lo que lo haces ahora.

Es el momento de enfrentar un nuevo día y esa es la parte negativa de ello. ¡Qué curioso! Hubo tiempos en los que disfrutaba de los días me gustase tanto permanecer en la cama y ahora que los días se han convertido en obstáculos a salvar antes de la siguiente noche, pese a que a la vez me sea tan apetecible salir de la misma.

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