Una Tarde

¿Qué hacer antes de marcharse? Me planteo como dejarlo todo atado; pienso en todo lo que hay aquí que he de solucionar y todos los problemas que me gustaría dejar zanjados. Es como si fuera a cambiar de ciudad y quisiera comenzar una nueva vida sin que la posibilidad de todos los errores que he ido cometiendo me persigan.
Es mucho más sencillo. Necesito despedirme yo de todo, de la gente que me importa,  decir adiós a la gente que te dio la vida y te guio en ella lo mejor que supo, sin saber que acabarías perdiendote.
Sólo puedes decirles que no es culpa suya, al final cada uno escoge su destino... o el destino nos escoge a nosotros.
Pretendía tener la respuesta a mil dudas: ¿qué ocurrirá con ese piso que comencé a comprar?¿cómo arreglarán tantos papeles... coche, moto?¿Qué ocurrirá con esos miles de cosas que yo atesoré durante mis días aquí y que carecen de valor alguno para ellos?
Es sencillo, tantos cds y dvds finalmente no sirven de nada, ¿quién los quiere? Cualquier amigo que desee hacerse cargo de ellos.
Otras cosas imagino como quedarán repartidas; sólo el padre de ariadna disfruta de las consolas, la televisión del salón de mis padres necesitaba ser renovada hace mucho, y el ordenador, sirve como cualquier otro, con un sencillo lugar donde colocarlo le basta.
Los vehículos están en buen estado y no será difícil encontrar alguien que los quiera.
Al final hay un montón de cosas físicas pero en nigunas de ellas dejaré mi esencia, ni en la carne que deseo abandonar; ¡qué con ella practiquen para ayudar a otros!
Habrá gastos, esos podrán quedar suplidos. No puedo devolver todo lo que se ha gastado en mi durante tanto tiempo, pero al menos puedo con consumir más.
Y al final, sin esperarlo te viene la tranquilidad. Yo necesito despedirme de la gente, pero no necesito que ellos se despidan de mí. Lo demás...da igual, no iré a ninguna parte y si lo fuera, no creo que esos pequeños problemas puedan seguirme allí.
Al final se te ocurre algo sencillo, disfrutar del brebaje preparado, aderezado con un ron que compartiré conmigo mismo para que aumente su efecto. Poner algo que me agrade escuchar y simplemente descansar.
Tomarme una copa conmigo y servir otra al Diablo por si se digna a aperecer de una vez para reclamar ese alma que no desea permanecer más aquí.
Un buen plan para una tarde.

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