Conversaciones que te hunden, que te arrebatan las fuerzas y se cargan todos los planes que tenías para el día.

Aún mantengo mis ganas de escribir, desearía hacerlo en alguno de mis proyectos y no como simple grito de desahogo, pero las lágrimas se acercan y he de concentrar la poca fuerza que me queda en evitar que salgan, en volver a esconderlas dentro, en ese pozo de en el que intento mantener encerrado todo mi dolor.

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