2016
Dejo pendiente escribir sobre los acontecimientos de finales de año y hablaré del comienzo del mismo, y en parte también de lo conseguido el año pasado.
Aunque yo no haya celebrado Nochevieja, las campanadas las pasé con el dedo en el botón para felicitar el año a una amistad especial que está demostrando ser inquebrantable. Quiero rectificar muchos de mis errores del pasado año, y también de los anteriores, y pese a que doy consejos que no suelo seguir, tendré que rectificar eso.
El día de ayer no fui yo quien recibió el golpe pero hubiera preferido serlo. Me siento impotente al no poder ayudar, al menos como me gustaría, porque sé que empeoraría la situación. Si existiera esa posibilidad de hablar y ser escuchado quizá me lanzaría a actuar; el miedo es lo que me frena, el miedo a empeorar la situación de otra persona y a meter la pata como suelo hacerlo cuando no pienso... O cuando lo hago demasiado.
Recuperar una amistad que ahora puede ser vetada y que ha puesto entre la espada y la pared a una amiga. Algo que sólo deseo mejorar y que no deseo perder; alguien que no sólo es valioso en si mismo, también mejora mi persona y mi perspectiva sobre la vida y la realidad.
Yo, un hombre impulsivo que suele lanzarse a la confrontación (en un sentido positivo), tan sólo puedo quedarme esperando a que las cosas cambien y a que cuenten conmigo.
Sé que el año pasado me equivoqué en muchísimas cosas y cometí bastantes errores, nuevas "impurezas" que limar de mi persona y que me ayuden a crecer.
Sigo sintiendo que soy dos seres: un humano que desea seguir el buen camino y un enjaulado demonio interior que consigue tomar el control en más ocasiones de las que me gustaría. Sé que en parte lo necesito, pero me hace levantar una barrera y me sobreproteje de los demás, haciéndome ver ataques incluso cuando son inexistentes. Me queda mucha lucha conmigo y con el mundo y otro año que afrontar.
Aunque yo no haya celebrado Nochevieja, las campanadas las pasé con el dedo en el botón para felicitar el año a una amistad especial que está demostrando ser inquebrantable. Quiero rectificar muchos de mis errores del pasado año, y también de los anteriores, y pese a que doy consejos que no suelo seguir, tendré que rectificar eso.
El día de ayer no fui yo quien recibió el golpe pero hubiera preferido serlo. Me siento impotente al no poder ayudar, al menos como me gustaría, porque sé que empeoraría la situación. Si existiera esa posibilidad de hablar y ser escuchado quizá me lanzaría a actuar; el miedo es lo que me frena, el miedo a empeorar la situación de otra persona y a meter la pata como suelo hacerlo cuando no pienso... O cuando lo hago demasiado.
Recuperar una amistad que ahora puede ser vetada y que ha puesto entre la espada y la pared a una amiga. Algo que sólo deseo mejorar y que no deseo perder; alguien que no sólo es valioso en si mismo, también mejora mi persona y mi perspectiva sobre la vida y la realidad.
Yo, un hombre impulsivo que suele lanzarse a la confrontación (en un sentido positivo), tan sólo puedo quedarme esperando a que las cosas cambien y a que cuenten conmigo.
Sé que el año pasado me equivoqué en muchísimas cosas y cometí bastantes errores, nuevas "impurezas" que limar de mi persona y que me ayuden a crecer.
Sigo sintiendo que soy dos seres: un humano que desea seguir el buen camino y un enjaulado demonio interior que consigue tomar el control en más ocasiones de las que me gustaría. Sé que en parte lo necesito, pero me hace levantar una barrera y me sobreproteje de los demás, haciéndome ver ataques incluso cuando son inexistentes. Me queda mucha lucha conmigo y con el mundo y otro año que afrontar.
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