Resumen de la Navidad 2015-2016

Probablemente me repita pues no soy de releer entradas recientes y no tengo muy claro qué cosas he contado ya y cuales no.

En primer lugar, tras mi caótica semana, de la que de vez en cuando reúno un pedacito más de información pese a que siga siendo una gran laguna en mi mente; cada vez compruebo más hasta que punto puedo haber causado daños durante esa crisis. Sé que no era mi verdadero yo, ni tan siquiera ese demonio que guardo enjaulado; más bien fue como un extraño sueño en el que todo carecía de importancia y no llegaba a ser consciente del resultado de mis palabras: simplemente surgía aquello que cruzaba mi mente sin importar en qué lugar me dejase o a quién pudiera dejar en una mala posición. 

El círculo con el que hablé no fue muy amplio, pero sí lo suficiente como para involucrar a personas que deberían haber permanecido apartadas. 

Creo que fue tras esos días, mientras estaba tumbado por la medicación y no podía hacer nada más que meditar, acabé aclarando un poco mis ideas. Al menos la de que no quería dañar más a la chica con la que estaba teniendo una aventura, viendo que ella en realidad anhelaba algo que no iba a ocurrir. Creí que las cosas habían quedado claras en un "microcharla" que tuvimos al salir de ver la última de Starwars, pero lo cierto es que no fue así y aunque quedó pendiente la charla en persona, lo aclaré un poco durante la mañana. 
Sé que no hago las cosas bien, siempre meto la pata de una u otra forma y pese a que no era el día idóneo para decírselo, y menos a través del chat del móvil, no quería que siguiera haciéndose ilusiones. 
Por enésima vez, viendo que estaba de bajón, una amiga se ofreció a tomarse una caña conmigo y creo que en ese momento fue más el no querer hacerle el feo (había rechazado sus ofertas demasiadas veces e iba a parecer que en realidad huía de ella, cuando no era así) acepté la propuesta. Lo que pensamos que sería una caña antes de que ella se marchase con sus amistades a continuar con el festejo de la Nochebuena acabó siendo un día completo en el que el tiempo voló y me sentí realmente cómodo. 

Tuve la famosa charla que había dejado pendiente en Nochebuena y creo que las cosas quedaron bastante claras. Sé que puede pensar que no fui sincero con ella, que oculté cosas o no quise admitir otras. Ahora es cierto que no me planteaba un futuro con nadie, mucho menos cuando intenté decírselo la primera vez, y que lo que realmente quería no era cargarme una amistad que ya se está deteriorando por mis meteduras de pata. 

Con mi cumpleaños por medio y en vista a que no podía unirlas en una misma celebración, quise invitarla a cenar el día anterior y nuevamente la noche se extendió hasta el medio día siguiente (simplemente charlando).  Al día siguiente lo celebré de una forma más breve con el otro par personas que me han apoyado, además de cumplir en casa llevando una tarta. 

La Nochevieja no la llegué a celebrar; los días anteriores habían pasado factura y fue un día de recuperación; dolor de oídos, la cabeza, la espalda... Incluso los ánimos. Así que fue un día que pasé tumbado en mi sofá.  

Después de eso creo que pasamos a la Noche de Reyes. El día lo pasé nuevamente con esa persona con la que tantos roces he tenido y con la que, gracias a la conversación, su comprensión y la charla, hemos ido recuperando la amistad.

Y de ahí saltamos a ayer. Algo que debería haber quedado en secreto lo conté la caótica semana. Por otro lado veo los agobios, que no deberían existir, por parte de la persona con la que ahora sí me planteo que pueda convertirse en algo en un futuro y aunque tenemos que hablar de ello en persona, lo que más me importa es tener su amistad y poder ser un apoyo para ella. 







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