Dolorosa Realidad

Otra noche de Caos; quizá debería decir tarde pues no recuerdo muy bien a que hora comenzó la discusión. Tengo bastante claros los motivos por los que mi madre siempre acaba atacando a uno u a otro miembro de la familia, dependiendo de quién falte.
Llevo meses teniendo problemas en mi alimentación, de carácter nervioso, pues la tensión de que me produce sentarme en una mesa en la que se que en cualquier momento una discusión puede estallar hace que mi estómago se cierre. Evito el contacto en la medida de lo posible; lo dije cuando me obligaron a venir aquí: "Esto no me va a ayudar, será todo lo contrario". Pero nunca me creen.
Cuando mi madre no puede más y se encierra en su cuarto a llorar yo no aporreo su puerta y la insulto, dejo que el tiempo calme un poco su mente y luego,si ella lo cree oportuno, escucho aquello que tenga que decirme.
Ella no es así; ayer volví a ser el peor hijo de la historia, el causante de todas sus preocupaciones y de todos sus males; "Mira como lloro, mira como me haces sufrir, sabes que es culpa tuya"... una frase que sigue doliendo por mucho que uno sepa de la falsedad de la misma; mi hermana lleva una semana fuera y alguien tenía que convertirse en la diana de esos ataques de locura que padece.
Desde mi punto de vista, el de alguien que no tiene conocimientos de psicología más allá de la mera observación, diría que una parte de ella necesita volverse a sentir el centro de atención de los maltratos que les propinaban en su casa.
Incluso alguna ocasión he llegado a plantearme que además podía exisitir la posibilidad de una sexualidad no admitida, o más bien negada, que provocara esos ataques incontrolables de ira.

Yo también padezco depresión; me veo con mucha más autoridad moral que ella para culparla por ello. He aprendido de lo que he visto, me ha enseñado a sufrir. Y por algún motivo ambos hermanos tenemos la misma autoestima que una lombriz de tierra; puede que sea la educación.

Ella culpa a mi padre; durante años hemos escuchado historias en las que él encarnaba al siniestro hombre del saco. Con el tiempo no vemos más que otro sufridor con una gran paciencia, que ha tenido que aprender a vivir su vida de una forma distinta para poder evitar choques con ella.

Sé que no soy la mejor persona del mundo, sé que hay mucho que mejorar en mí; pero tengo la certeza de no estoy en el mejor lugar para salir adelante.

Y ahora simplemente vago sin esperanza, las pasillas apenas consiguen darme unos minutos de sueño ligero; las heridas de mi carne penas sangran, y duelen mucho menos que cualquier otra cosa que surque mi mente. Simplemente atrapado en este destino hasta que alguien me saque de aquí o encuentre la forma definitiva de huir de él.

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