27 de septiembre

Sigo avanzando poco a poco con la habituación de la casa a mi presencia. Al trastero le falta exclusivamente el suelo, pues esta mañana acabé el techo y  puse las tiras protectoras en la parte baja de las paredes para no manchar cuando, probablemente mañana, pinte el suelo.
He fregado la casa y me queda comenzar a ordenar la ropa y mover una mesa a la habitación de matrimonio. Mañana al salir de la academia pasaré por el mercadona, como hacía en otros tiempos, para hacer una compra decente, enfrentándome yo solo a esos estúpidos miedos y recuerdos que por ahí pululan.  Por la mañana supongo que comenzaré a mirarme lo de la oposición (otra vez) mientras espero que me traigan el router, que será inservible hasta que me habiliten la línea.
Planes y más planes, hasta aquí la parte bonita, y ahora o dejar de escribir o escribir sobre mis comederos de cabeza. Esta noche no he podido dormir más de tres horas y dividida en partes, encima; no sé si es debido al incremento de la dosis de 150mg a 225mg o simplemente a nervios o preocupaciones producidas por otros motivos. 
Analizo las noticias de ayer y aunque he de admitir que sentí algo parecido a unos pequeños celos al hablar con la malagueña,  es más fuerte la alegría que me da el verla feliz; más sabiendo que tenemos personalidades incompatibles para algo más que una amistad, aunque supongo que siempre piensas que vas a acabar perdiendo parte de esa amistad si le surge algo.
Mandé un mensaje a la pucelana por su cumpleaños, en realidad la felicitaba sin tener muy claro si era ese día u hoy la fecha concreta. Era hoy.  Todo lo que he sabido de ella en los últimos diez días ha sido: “muchas gracias. Es mañana”. Me da a mí que esta amistad está haciendo aguas por todas partes ya y pese a que soy hombre acostumbrado a aferrarme a imposibles en el amor, no me gusta hacer el primo y cuando lo que hay es un intento de construir una amistad, hacer el primo no me gusta tanto.
Por lo demás… dolores de espalda por el trastero, de ojos por la falta de sueño y la moral en un estado medio (dentro de mis parámetros, claro). Supongo que estos días, por fortuna, no tengo mucho de lo que quejarme.

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