Obsesiones

Éste es uno de los motivos por los que llego a sentir desprecio por mí tantas veces. Por buenas que sean mis intenciones acabo consiguiendo el efecto contrario al que deseo; si me preocupo por alguien acabo siendo yo la preocupación de esa persona, o más bien, una preocupación más. No porque empatice conmigo y con mis problemas, al contrario, me convierto en un estorbo que en lugar de apoyar carga más, incordia, molesta y al final todo lo que hago es interpretado de otra forma, con otra intención.

Siento molestar tanto a veces, siento no poder ofrecer esa ayuda que tanto me gustaría dar. ¿Y qué hacer? Nada, ya no quiero explicarme, no quiero intentar corregir esa impresión. Claro que me importa, pero ya he vivido eso con la persona más importante que hubo en mi vida y sólo conseguí que me cogiera miedo; es imposible sentirse bien con uno mismo cuando esto ocurre. Esa persona por la que hubieras dado todo, que ha iluminado tantos días de mi vida y que me huya con miedo, o sienta desprecio hacia mí. Qué no se atrevan a devolver un simple correo después de intentar explicarme mil veces.

Por supuesto que el caso de la persona a la que me refiero no tiene nada que ver; es una amistad y sólo eso, nunca ha sido realmente importante en mi vida y, aunque me gustaría conocerla mejor, el vínculo que nos une es mínimo. He intentado apoyar; sí desea que me aparte lo haré.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota