El día ha transcurrido relativamente bien. He podido salir de cañas con un amigo y su grupo y he aguantado bastante bien. Eso sí, yendo constantemente a cerveza sin y llevando a cuestas el spray de calmatel del cual he quizá esté abusando, pero al menos consigue calmarme durante un corto espacio de tiempo el dolor de la sobrecarga de la espalda.
Por lo demás, la cena en casa de mis padres, sin problemas (a las 23.00 para mi casa de vuelta sin excesos y habiendo comentado que no tengo intención de tomarme las uvas con ellos, aunque cene allí la próxima nochevieja).
Al llegar a casa me he sentado y me ha dado el bajón. Es en el momento en el que me quedo a solas conmigo en el que me vuelvo a dar de bruces con la realidad, sin futuro, sin opciones y fingiendo ser feliz delante de todos.
Una amiga me ha comprado un regalo por mi cumpleaños. Aún sigue sin abrir pues quería hacerlo el día posterior al mismo. Sin embargo, es cierto que en el pasado la curiosidad hubiera estado carcomiéndome y ahora no siento nada. Sí el agradecimiento por el detalle, pero no la necesidad de abrirlo; tampoco me importa que me dejen con la curiosidad de algo, es más, ya no es posible hacerlo. Estoy demasiado vacío, completamente roto y turnando mis sentimientos entre el dolor y la agonía y la simple apatía hacia todo.
Supongo que algunas cosas cuando se rompen no pueden volver a arreglarse; y yo he sido una de esas cosas.
Por lo demás, la cena en casa de mis padres, sin problemas (a las 23.00 para mi casa de vuelta sin excesos y habiendo comentado que no tengo intención de tomarme las uvas con ellos, aunque cene allí la próxima nochevieja).
Al llegar a casa me he sentado y me ha dado el bajón. Es en el momento en el que me quedo a solas conmigo en el que me vuelvo a dar de bruces con la realidad, sin futuro, sin opciones y fingiendo ser feliz delante de todos.
Una amiga me ha comprado un regalo por mi cumpleaños. Aún sigue sin abrir pues quería hacerlo el día posterior al mismo. Sin embargo, es cierto que en el pasado la curiosidad hubiera estado carcomiéndome y ahora no siento nada. Sí el agradecimiento por el detalle, pero no la necesidad de abrirlo; tampoco me importa que me dejen con la curiosidad de algo, es más, ya no es posible hacerlo. Estoy demasiado vacío, completamente roto y turnando mis sentimientos entre el dolor y la agonía y la simple apatía hacia todo.
Supongo que algunas cosas cuando se rompen no pueden volver a arreglarse; y yo he sido una de esas cosas.
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