Liberación

Durante años hemos sido como hermanos. Ambos nos hemos preocupado el uno por el otro y ambos hemos tenido aciertos y errores, generalmente siempre llenos de buenas intenciones. Pero algunas veces llega el momento en el que todo debe cambiar, en el que ciertas cadenas deben romperse y debemos liberarnos de la carga que podemos suponer el uno para el otro para ocuparnos de nuestros propios destinos.

En este caso concreto imagino que yo soy un lastre mucho mayor que tú, además pensarás que poco agradecido por esa incapacidad de comprenderme y ponerte en mi lugar que nos separa y que a tantas discusiones nos ha llevado (o al menos esa es mi impresión). Tantos años estando ahí el uno para el otro y quizá sea un paso que debiste dar hace mucho, como hicieron los demás, aunque ese espíritu de sacrificio que compartimos impida que lo hagas.

Lo correcto no suele ser fácil, a veces tampoco es lo que deseamos, pero alguien tiene que analizar la situación y plantarse.  Mira a los demás, no es que no se preocupen por mí, pero no buscan la forma de salvarme de algo sobre lo que ni ellos ni tú tenéis poder. Los demás lo asumieron y dar el paso no significa romper una amistad, significa hacer que evolucione, cambiar las prioridades y comenzar a reconducir tu vida, a construirte ese futuro empezando desde el punto actual y sabiendo todos lo que te ha costado llegar hasta aquí pero sin arrastrar lo que no pudiste salvar. No te corresponde a ti hacerlo, mi salvación es algo de lo que yo soy el único responsable. Rompe las cadenas que te atan a mis males, vive y no mires atrás; al menos no mires más de lo que lo hacen los demás. Volveremos a vernos una vez al año, comentaremos pasadas historias y contaremos anécdotas fingiendo que todo va bien.

Y deseándote lo mejor del mundo te libero de la carga que pueda suponer para ti. Ahora eres libre para luchar por lo que quieras y lo que deseas, para dejar las necesidades de otros a un lado y comenzar a preocuparte exclusivamente de las tuyas: te lo has ganado y lo mejor que puedes hacer por mí, probablemente lo único, es estar bien y buscar y encontrar tu felicidad.

Aunque dejemos de ser hermanos, sabes que siempre recordaré todo ese esfuerzo que has hecho. Disfruta de tu vida, es un premio que te has ganado. Se egoísta, es un consejo que sólo doy a las personas cuya felicidad realmente deseo y a la última le fue bastante bien por lo que tengo entendido.

Y aquí se acaban las palabras, que queden sólo los buenos recuerdos, esos de la adolescencia y borremos los malos años. Nuestras deudas están saldadas, favores y pecados.

Pero sé feliz.

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