Paradoja
Haz lo que digo y no lo que hago, suele decirse. En mi caso pido a todos que sean egoístas para encontrar su felicidad aunque eso implique que acaben fuera de mi vida. Lo digo porque creo que es lo correcto, me sentiría mal si el egoísta fuese yo y a costa de la posible felicidad de los demás buscase la mía, y a la vez me siento mal cuando los pierdo aun sabiendo que he hecho lo correcto. Entonces ¿existe alguna forma en la que conseguir ser feliz? No lo sé, sólo sé que tengo dos opciones ser egoísta o pensar en lo mejor para los demás. Si escojo la primera los remordimientos no permiten disfrutar de lo conseguido y si escojo la segunda, me queda el mal sabor de la pérdida intentando ser mitigado por saber que he hecho lo correcto.
La culpa es simplemente mía, quizá la felicidad sea algo que no he conseguido aprender pese a ser un listillo. En fin, supongo que en mi cerebro los valores ocuparon demasiado espacio como para que pudiera caber también el cómo ser feliz.
A ratos hecho de menos recomendar alguna película buena o más bien comentar los defectos que he visto en alguna, hablar de esa pequeña tontería que te ha ocurrido, de algún bug estúpido y adornar la tristeza de mi día con una sonrisa. Por desgracia soy consciente de que el querer tener a un amigo para eso haría que dicho amigo acabara preocupándose también por mis problemas y sé que los antepondría a los suyos, por lo que he de sacrificar esos minutos de desconexión que podría obtener a cambio de que dicha persona pueda centrarse en arreglar su mundo sin la distracción que supongo yo en su vida. Pequeñas cosas que tendré que acostumbrarme a no compartir.
En fin, ¿cómo escoger entre mi felicidad y la de los demás si el hecho de que los demás no sean felices no me permitiría ser feliz a mí? Al menos me queda aferrarme a la redención, a hacer lo correcto los días que me quedan para, con suerte, soltar algo de lastre de culpa y remordimientos.
La culpa es simplemente mía, quizá la felicidad sea algo que no he conseguido aprender pese a ser un listillo. En fin, supongo que en mi cerebro los valores ocuparon demasiado espacio como para que pudiera caber también el cómo ser feliz.
A ratos hecho de menos recomendar alguna película buena o más bien comentar los defectos que he visto en alguna, hablar de esa pequeña tontería que te ha ocurrido, de algún bug estúpido y adornar la tristeza de mi día con una sonrisa. Por desgracia soy consciente de que el querer tener a un amigo para eso haría que dicho amigo acabara preocupándose también por mis problemas y sé que los antepondría a los suyos, por lo que he de sacrificar esos minutos de desconexión que podría obtener a cambio de que dicha persona pueda centrarse en arreglar su mundo sin la distracción que supongo yo en su vida. Pequeñas cosas que tendré que acostumbrarme a no compartir.
En fin, ¿cómo escoger entre mi felicidad y la de los demás si el hecho de que los demás no sean felices no me permitiría ser feliz a mí? Al menos me queda aferrarme a la redención, a hacer lo correcto los días que me quedan para, con suerte, soltar algo de lastre de culpa y remordimientos.
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