Recaídas

Atormentado de nuevo por mis demonios interiores me escondo en la oscuridad de mi casa.
El fin de semana salí. Lo hacía desanimado y arrastrando ciertos pesares y sabía que  la única forma de borrarlos temporalmente de mi vida sería la de emborracharme. Lo hice.

Eso dejó fuera de combate a mi yo atormentado y soltó otras facetas de mí, incluyendo una en la que cuento como verdades mil fantasías, algo que tendré que corregir el próximo día.

Y tras tanto alcohol acabé con un par de rallas de coca; algo que me vino bien para espabilarme. Pero una parte de mí vuelve a desear perderse entre alcohol y droga durante un tiempo, desconectar de todo no siendo yo, no existiendo de la forma en la que mejor se me da.

Tras la fiesta, la soledad golpea de nuevo. Aquí me veo de nuevo resquebrajándome, pensando en todo el futuro que tengo que construir y en todo el pasado que construí mal.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota