Solo

Cansado. No demasiados pensamientos dan vueltas por mi mente, a la velocidad de un huracán, eso sí. No puedo centrarme en ninguno de ellos para darle una solución. Ya ha vuelto, la presión en el pecho, el pulso acelerado, esa sensación de que todo te sobrepasa. Intento centrarme en el momento en concreto, busco algo en lo que ocupar mi mente para dejar todo lo demás apartado, pero no lo encuentro.
En mitad de la angustia hago algo que no debería, me encomiendo a terceras personas esperando que tengan un momento para ayudarme a levantarme de este tropiezo. Error. Ellas tienen sus propios asuntos y probablemente no haya hecho más que ayudarlas a caer, tengo que asumir que esto es cuestión de uno. Quedarte tumbado, arrastrarte, gatear... da igual que opción escojas.
Llega esa pausa en mitad del trabajo que normalmente estamos esperando con ilusión, pero no hoy. Aunque las nubes ocultan al sol utilizo ese invento que se utilizaba para proteger nuestros ojos de él; me sirven de escudo contra los demás, mi alma no sabe mentir pero sí que puedo ocultarla. Mientras avanzamos hacen comentarios y rien, yo sonrío también, pero no demasiado, simplemente intento camuflarme, sé que no durará demasiado tiempo, habrá que inventar alguna excusa pronto, o quizá decidan ser prudentes y se den cuenta de que necesito estar simplemente conmigo.
No lo son. No puedo explicarles que mi estómago está cerrado cuando me encuentro así. No sé ni que explicaciones doy para no comer, en realidad sólo mi cuerpo está allí.
Al volver me separo aun más, la tensión se ha aporderado de mí y mi cuerpo está latiendo. Esquivo el contacto con los demás por miedo a explotar aunque algo dentro de mí desea encontrar algo que poder destrozar; mi parte animal está esperando a que algo se acerque para atacar y me estoy obligando a controlarla.
Va quedando menos, en el coche utilizo el volumen de la música para evitar tener que hablar con el copiloto. Creo que tendré que comenzar a llevar una camiseta de "no molestar mientras estoy en mi mundo" para evitar el contacto de los demás, al menos de forma jocosa.
Por fin en casa. Me pongo cómodo y recojo el néctar preparado la noche anterior. Listo para evadirme,  decido añadir ron pues el brebaje sabe igual que el infierno del que pretendo que me saque. Aun estoy acabando mi primera dosis cuando alguien llama, una amiga,  no hace falta que le explique que hoy no puedo ser su apoyo solamente un lastre, no puedo regalarle una sonrisa y darle consejos, hoy no podría encontrarlos. No hace falta que le de explicaciones, mi voz me se está quedando ya sin fuerzas y nota que algo ocurre, pero consigo apartarla de mi lado con alguna excusa, simplemente tengo un bajoncillo y prefiero hablar en otro momento.
Dos vasos y ya todo está gris, me preparo para dormir y olvidar.

Pero despierto. Han pasado dieciséis horas, decenas de sueños y pesadillas, como las otra veces, parece que parte del dolor si ha muerto.
No logro comprender porque sólo te reunes conmigo en sueños y porque siempre me has mandado de vuelta. Al menos ya sé que éste es un camino que habré de andar solo, me lo has repetido tantas veces... quiero seguir creyendo que tengo opciones de elegir.
Y al final, es la esperanza la que nos mata y el asumir que no podemos elegir, lo que nos da la vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota