Trienio
Hace tres años, un par de semanas antes de que lo poco que quedaba de mi cordura fuera devorado por esta siniestra locura, cree esté blog para escribir todas esas cosas que quería decirle a alguien y que esa persona no deseaba escuchar.
No es que no sospechase, es que me negaba a sospechar que mi sueño iba a convertirse en una pesadilla llena de esas promesas que no había hecho falta decir y que desgraciadamente estaban rellenas con el amargo sabor de la realidad. Durante mucho tiempo me he negado a creer que fui utilizado pero asumir la verdad formaba parte del proceso de pasar una página que ha dejado demasiados cortes en mis manos.
Ya he perdido la noción del tiempo. Recuerdo las fechas, sí, mas desconozco el día en el que me encuentro pese a que me obligo a llevar el control tachando los días de un calendario. Aunque hubiera recordado que el blog cumplía tres años esta entrada hubiera tenido que esperar hasta hoy de todas formas, puesto que estos días he tenido visita y no me hubiera sentido cómodo mostrándome con alguien rondando por aquí.
Sin embargo hay otra fecha que si recuerdo: la fecha en la que esa verdad tanto me ha costado asumir salió a la luz hiriéndome de forma mortal y que está bastante próxima. Ese 13 de septiembre en el que ya me era imposible cancelar mi estúpido detalle, en el que me fue negada toda explicación y sólo se me mostró una verdad que debía de haber sido evidente para mí. Había sido engañado y utilizado, no había sido más que un ovillo de lana en las zarpas de un felino juguetón que pronto dejó de prestar atención a mi existencia y la volvió hacía aquel de quien tan mal me había hablado. Alguien al que quise odiar durante mucho tiempo y aunque me sea imposible tenerle aprecio al menos ya he admitido que no fue él quien me hirió.
Pronto volverá a ser 13 de septiembre. Tres años que han volado de esta vida a la que tantas veces he intentado renunciar. Y coincidente con el aniversario, como señal "divina", un tribunal tendrá que juzgarme y de su decisión dependerá mi futuro. ¿Seguiré hundiéndome en una ciénaga de miserias o tendré la oportunidad de subsistir?
Poco importa todo ya para mí, sólo quiero un poco de justicia, algo en lo que ver un atisbo de esperanza. No me importa ya tragarme todas esas conversaciones que hubiera deseado tener y que me han sido negadas, no quiero un mundo mejor para mí, sólo pido que cese mi dolor y dejar de soñar con imposibles. Centrarme en la dura realidad sin desear escapar de la manera que sea.
Sólo pido que los vientos del destino vuelvan a soplar a mi favor como hicieron tantas veces en el pasado, cuando no sabía navegar por la vida y fui incapaz de aprovecharlos.
No es que no sospechase, es que me negaba a sospechar que mi sueño iba a convertirse en una pesadilla llena de esas promesas que no había hecho falta decir y que desgraciadamente estaban rellenas con el amargo sabor de la realidad. Durante mucho tiempo me he negado a creer que fui utilizado pero asumir la verdad formaba parte del proceso de pasar una página que ha dejado demasiados cortes en mis manos.
Ya he perdido la noción del tiempo. Recuerdo las fechas, sí, mas desconozco el día en el que me encuentro pese a que me obligo a llevar el control tachando los días de un calendario. Aunque hubiera recordado que el blog cumplía tres años esta entrada hubiera tenido que esperar hasta hoy de todas formas, puesto que estos días he tenido visita y no me hubiera sentido cómodo mostrándome con alguien rondando por aquí.
Sin embargo hay otra fecha que si recuerdo: la fecha en la que esa verdad tanto me ha costado asumir salió a la luz hiriéndome de forma mortal y que está bastante próxima. Ese 13 de septiembre en el que ya me era imposible cancelar mi estúpido detalle, en el que me fue negada toda explicación y sólo se me mostró una verdad que debía de haber sido evidente para mí. Había sido engañado y utilizado, no había sido más que un ovillo de lana en las zarpas de un felino juguetón que pronto dejó de prestar atención a mi existencia y la volvió hacía aquel de quien tan mal me había hablado. Alguien al que quise odiar durante mucho tiempo y aunque me sea imposible tenerle aprecio al menos ya he admitido que no fue él quien me hirió.
Pronto volverá a ser 13 de septiembre. Tres años que han volado de esta vida a la que tantas veces he intentado renunciar. Y coincidente con el aniversario, como señal "divina", un tribunal tendrá que juzgarme y de su decisión dependerá mi futuro. ¿Seguiré hundiéndome en una ciénaga de miserias o tendré la oportunidad de subsistir?
Poco importa todo ya para mí, sólo quiero un poco de justicia, algo en lo que ver un atisbo de esperanza. No me importa ya tragarme todas esas conversaciones que hubiera deseado tener y que me han sido negadas, no quiero un mundo mejor para mí, sólo pido que cese mi dolor y dejar de soñar con imposibles. Centrarme en la dura realidad sin desear escapar de la manera que sea.
Sólo pido que los vientos del destino vuelvan a soplar a mi favor como hicieron tantas veces en el pasado, cuando no sabía navegar por la vida y fui incapaz de aprovecharlos.
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