Viernes 13
Apenas han pasado las 18:20 y ya estoy completamente saturado con el día de hoy, eso teniendo en cuenta que he llegado a casa tras pasar por el tribunal y me he echado una horita ya que llevaba despierto desde la seis de la mañana.
He pasado bastante tensión en el tribunal aunque me lo imaginaba bastante peor, siendo honestos. Creí que me enfrentaría a tres personas a la vez poniendo en duda lo que yo decía y sin embargo he pasado por el despacho de cada una de ellas teniéndome que enfrentar a un solo contrincante cada vez.
La primera persona que me ha visto ha sido la asistenta social, muy amable y la verdad es que me ha tranquilizado bastante antes de pasar a los otros dos (con los que he estado mucho más tenso). El psicólogo ha sido el segundo y como con todos los psicólogos al final creo que no ha prestado demasiada atención a las partes en las que yo quería hacer hincapié. Ha fotocopiado algunas cosas pero no ha cogido los informes de los ingresos de urgencias. Por fin he pasado con una médica que me ha estado preguntando por los dolores de espalda y lo que puedo o no puedo hacer, pero claro, como el problema es que no me duele de forma inmediata sino tras haber realizado ciertos movimientos durante un tiempo, pues poco puede verse. Sinceramente creo que he quemado mi último cartucho y que esto habrá sido en vano.
Tras la comida ha pasado por aquí un rato mi hermana con su familia y hemos estado hablando de otros problemas de casa que también tenemos que afrontar.
Ahora, en el momento el que todo se ha parado y me encuentro solo, no sólo acuso el estrés de todos estos días anteriores, de la ruptura de una amistad y del intento de intermediar de un amiga, también del día de hoy y de el correo que mandé esta mañana a Garblita, diciéndole todo aquello que pienso o gran parte de ello, sin estar seguro de que la dirección de e-mail fuera la correcta. Creo que me decidí a mandarla por eso, que decida el destino si debe llegarle o no. Pero aun así la intriga sobre ese tema es algo que no voy a poder saciar.
Sin más, me paro. Todo está hecho ya y sólo me queda esperar. Me embarga esa extraña sensación de vacío o fracaso y me entran ganas de llorar. Ahora buscaré algo con lo que intentar entretener mi mente hasta que llegue el turno de tomarme mis pastillas de la noche y continuar avanzando, tachando días y esperando los resultados de lo cosechado en el día de hoy.
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