ABCDEG
Tras el disgusto de ayer hoy he decidido tomarme la mayor parte del día para tomar el sol y desahogarme charlando con una amistad que no pensé que fuera a recuperar.
Aunque no he podido desconectar mucho de todo lo que estoy viviendo, al menos sí que se me ha hecho ameno el día y espero poder, en alguna medida, recuperar esas amistades de las que me separé en estos últimos meses. También he decidido escribir a las que perdí mucho tiempo atrás, pues lo vivido me ha hecho ver las cosas de otra manera y sé que debo más de una disculpa, que aunque tarde e inútil, daré.
Al llegar a casa he vuelto a mi realidad, a comenzar un escrito para mi abogado que mañana acabaré, en el que dejar claro lo que opino de la estrategia a seguir, pese a haberlo dejado en sus manos, pues veo que la empresa vuelve a orinarse sobre otro letrado sin que éste se esté percatando del hecho.
Han confirmado mi despido para la próxima semana (pese a que vulnera la ley) y quieren acordar las condiciones del mismo. Yo lo tengo claro, no las hay: se me pagará todo lo que se me debe y después de ello, si se me inhabilita por parte del tribunal médico: perfecto. En caso contrario ajo y agua (o en juicio se verían obligados a reintegrarme en su plantilla y pagar todo hasta ese momento, pues el art. 15 de esa constitución que de tan poco sirve impide que se despida a una persona por el hecho de estar de baja).
En fin. Movidas y tranquilidad y, cómo no, alguien dando la coña e intentando imponer su voluntad sobre mi vida. Algo que arreglaré a mi manera, pues hay caminos que no deben volver a juntarse (segundas oportunidades tienen pocas probabilidades de salir bien, pero las terceras ninguna).
Ahora, si puedo, tomaré alguna pastilla e iré a dormir unas horas para, por desgracia, levantarme antes que Lorenzo y prepararme para otro día de mis locuras y angustias, de nuevo en soledad.
Aunque no he podido desconectar mucho de todo lo que estoy viviendo, al menos sí que se me ha hecho ameno el día y espero poder, en alguna medida, recuperar esas amistades de las que me separé en estos últimos meses. También he decidido escribir a las que perdí mucho tiempo atrás, pues lo vivido me ha hecho ver las cosas de otra manera y sé que debo más de una disculpa, que aunque tarde e inútil, daré.
Al llegar a casa he vuelto a mi realidad, a comenzar un escrito para mi abogado que mañana acabaré, en el que dejar claro lo que opino de la estrategia a seguir, pese a haberlo dejado en sus manos, pues veo que la empresa vuelve a orinarse sobre otro letrado sin que éste se esté percatando del hecho.
Han confirmado mi despido para la próxima semana (pese a que vulnera la ley) y quieren acordar las condiciones del mismo. Yo lo tengo claro, no las hay: se me pagará todo lo que se me debe y después de ello, si se me inhabilita por parte del tribunal médico: perfecto. En caso contrario ajo y agua (o en juicio se verían obligados a reintegrarme en su plantilla y pagar todo hasta ese momento, pues el art. 15 de esa constitución que de tan poco sirve impide que se despida a una persona por el hecho de estar de baja).
En fin. Movidas y tranquilidad y, cómo no, alguien dando la coña e intentando imponer su voluntad sobre mi vida. Algo que arreglaré a mi manera, pues hay caminos que no deben volver a juntarse (segundas oportunidades tienen pocas probabilidades de salir bien, pero las terceras ninguna).
Ahora, si puedo, tomaré alguna pastilla e iré a dormir unas horas para, por desgracia, levantarme antes que Lorenzo y prepararme para otro día de mis locuras y angustias, de nuevo en soledad.
Comentarios
Publicar un comentario