En busca del fuego

Hoy es así. Busco en mi interior esa ira que otros días me mueve; es una llama viva que a veces se esconde dejándome apagado. Otras aparece de la nada y me altera mi ira sin motivo, y siento esta necesidad de destruir, de hacer daño (aunque la víctima acabe siendo por culpa del autocontrol...).

Ardo en deseos de venganza. Me apago, me hundo, me cuesta levantarme, quiero desaparecer y morir... Pero la venganza siempre fue una obligación para mí y no cesaré hasta que la cumpla, de un modo u otro.

Vengo tocado y hundido, me levantaré igualmente porque mientras haya algo por lo que pelear siempre peleo. Ya tendré tiempo de rendirme cuando la batalla concluya y me sepa victorioso, será entonces cuando retomemos males más antiguos y propios.

Pero hoy, aunque esté hecho una mierda, no me voy a retirar. Por ahora me conformo con no explotar, pues para mantenerme así he de dejar la bomba activa, dejar que su energía me mantenga en este mundo.

¿Luego? Quién sabe algo del futuro. Quizá pueda volver a mis mundos mágicos y permanecer allí hasta mi final.

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