Ira

Las cosas suelen escoger el mejor momento para torcerse. Hace un par de días tuve follón con un amigo, no paro de burlarse de mí por que he impuesto unas normas muy básicas de comportamiento en mi casa (como no mangarme la comida). Llegó al punto de decirme que no le extrañaba que alguien que está como pusiera normas en su propia casa. Ese fue el detonante que provocó una bronca mayor; he decir que me la conseguí controlarme a tiempo para no decirle que pillara la puerta no volviera atrás.

Ironías del destino; su padre le hecho de casa al día siguiente y, a quién si no, tuvo que recurrir a mí para pasar un par de días. Ha estado exclusivamente los dos días que me había pedido. Creo que ha sido más mi postura seca y clara: no te voy a dejar en la calle, pero no te voy a perdonar ni una.

Así bien ayer acabamos teniendo otro bronca; tras dos días de insistencia he conseguido que llamara a su casa para intentar arreglar las cosas, puesto que obviamente el plazo concedido se le ha acabado.

Su madre le ha pedido que volviera.

El caso es que tenerlo dos días en casa ha conseguido destruir la ilusión de estabilidad que tenía sobre mi estado de ánimo; vuelvo a estar hecho una mierda. Quiero apartarme de todo y dejar que el mundo me esconda en alguna sombre, permitiendo a la memoria de los demás olvidar por completo a lo que sea que soy, que rellenen ese espacio vacío con mejores cosas.

Espero poder permanecer en mi escondite, fuera de la vida de las demás, el tiempo suficiente para comenzar a calmarme. Ahora no soy más que una bomba de ira que reventará en cualquier momento; necesito mi soledad.

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