Ni dormir, ni despertar

Retraso en lo posible el momento de meterme en la cama. Ya he ingerido la pastilla pero el efecto no aparece por ninguna parte.
Son más de las cuatro cuando considero que quizá esté lo suficientemente cansado para meterme en la cama y abandonarme en e se mundo de sueños que tanto temo.
Es imposible recordar todo lo que pasó por mi cabeza durante la noche, el último sueño si lo recuerdo. Otra vez vivía en la finca, no sé cual era el motivo pero iba a recibir la visita de Alicia y lo veía completamente normal; supongo que el yo de mi sueño pertenecería al pasado, antes de que fuera impensable recibir cualquier noticia suya.
Pese a ello, todo era una mezcla del pasado y de la irrealidad inherente a los sueños; por lo menos a esos sueños que no son más. Aun en sueños las cosas siempre se me acaban torciendo, la situación es similar a esas que tanto viví en el pasado, pero viene a verme con su pareja, a presentármela. Ya no veo con nitidez la imagen del chico, sé que es la segunda vez que  sueño con ellos dos pero hasta hoy el primer sueño había quedado enterrado de mi mente.
Es increíble lo mal que se puede pasar en un sueño, lo poco real que desde el estado consciente se ve que es todo y lo mucho que lo sentimos como si fuera parte de la vida normal antes de que nos arranquen de ese mundo.

No he parado de llorar en mientras dormía y, lo peor, es que al despertarme quería volver a dormir, intentando recuperar ese sueño del que escapaba, por ser lo más cerca que estaré jamás de ella de nuevo.



Ayer discutía con un amigo sobre el miedo a la muerte, yo afirmaba no tenerlo; el que era imposible no asustarse ante lo desconocido. No temo a la muerte porque ya tuve enfrentarme a aquello que más temía, amar a alguien y tener que extirparlo de mi vida sin tan si quiera conocer el motivo, sólo suponerlo. He visto como las promesas a las que me aferraba se iban desintegrando y ya sólo queda aire entre mis manos.

No me engaño, sé que el sentimiento que hubo por mi parte no es el mismo, no puede serlo ya. Pero no quiero volver a necesitar así a nadie, quiero vivir solo, morir solo. Quiero hacer de mi vida actual tranquilidad y espera, no la veo sino como una marcha atrás hasta que llegue el momento de levantarme de mi butaca y volver a casa.

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