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El mal interior

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Ayer estuve hablando en la comida semanal de la familia y surgieron algunos recuerdos de cuando éramos pequeños mientras mi hermana y yo hablábamos. Hoy en día, aunque derrotado por la vida, hay una batalla que vencí hace tiempo y de la que nunca he hablado. Cuando era pequeño, con unos tres o cuatro años, intenté estrangular a mi hermana; años después recuerdo que le tiré una tijera y que, gracias a dios, la esquivo por los pelos. Quizá no pensara en la muerte como al cometer esos actos, pero lo que está claro es que la empatía se aprende. Con el tiempo me volví un niño que no hacía más que alguna trastada, sin intención de hacer un daño real a nadie, simplemente era el no pensar en las consecuencias de las cosas que hacíamos. Sin embargo de todos los recuerdos que tengo, creo que sí que una parte salió una parte de mí que si estaba disfrutando y que deseaba arrebatar una vida en el momento en el que apretaba el cuello de mi hermana. Por fortuna era un mico de unos tres años y no recu...

Decayendo

No logro comprender porque aunque haya conseguido algo que llevaba buscando desde hace mucho tiempo, ya no por las ventajas de las que pueda beneficiarme sino por el hecho de que obtengo el reconocimiento de que no es una mera invención y no es algo que está en mi cabeza (no olvidemos que no han tenido en cuenta la depresión para la evaluación). Hoy me he levantado sin fuerzas ni ánimos; el día ha ido cuesta abajo y aunque he intentado obligarme  a estar activo también me he escondido varias veces en la cama por si por fin rompía a llorar. Eso no ha pasado y esta especie de angustia sigue atravesada en mi pecho, esa sensación de que todo es una mierda y que no importan los logros conseguidos pues finalmente todo volverá a su cauce habitual y se torcerá. He intentado mantener una conversación con una amiga y he acabado dándole una mala contestación. No ha sido algo intencionado, simplemente no quería hablar de mi pasado, es más, no quería ponerme en este estado a recordar las situac...

Un batalla ganada

Esquivando recuerdos e intentando centrarme en el presente. No quiero pensar en los buenos momentos ni en ningún otro; parece que ahora que he abierto los ojos ante el daño que me estaba causando esa persona se nublan muchas de sus buenas acciones o de esas meteduras de pata que yo siempre quise considerar accidentales. "No esperes nada de nadie" me dijo. Pero es un consejo que soy incapaz de seguir y siempre acabo esperando algo de los demás, o más bien hay cosas que no llego a esperar de ellos y que me dejan completamente planchado. Para compensar parece que al menos algo ha concluido bien después de tantos años: ayer obtuve el reconocimiento a mi discapacidad y ahora comienza una nueva etapa para mí en muchos sentidos; nuevas opciones y nuevas puertas que se abren, después justo de haber cerrado otras. Ayer apenas fui capaz de asumir que esa lucha había terminado. Hoy he comenzado a moverme para realizar algunas gestiones, pero es obvio que la lucha contra mi mismo no ha a...

Soltando amarras

Llevo años intentando atar todos esos cabos sueltos que hay en mi vida, intentando solucionarlo todo de la mejor forma posible y dándome contra un muro de problemas cada vez que lo hago. Quemado por muchos otros problemas como las tensiones en mi familia, un verano lleno de estrés persiguiendo a médicos para que cumplieran con su obligación y me entregaran mi historia (sin conseguirlo), enfrentarme al tribunal de la minusvalía antes de lo que esperaba y sin estar lo suficientemente preparado. Hay problemas de los que nunca podré huir ni deshacerme, pero en estos días sí me he dado cuenta de que no debía arreglar todos los obstáculos que se cruzaban en mi camino, quizá sólo debía aprender a sortear algunos. En primer lugar querría decir que tuve mi "conversación" con Garblita, puesto que he verificado que el correo que mandé fue a una dirección que es sí era de su propiedad. Un cabo suelto que en lugar de haber sido atado, algo que habría ocurrido si hubiera tenido el valor, l...

RIP 30-12-79 / 20-03-2005

Muchas son las veces en las que uso mis dotes de invisibilidad para pasar desapercibido (o al menos intentarlo) cuando me cruzo con algún conocido. ¿Los motivos? Por un lado la falta de ganas de tener que contestar a alguna de las típica pregunta de "¿Cómo estás?", "¿Qué tal todo?" y similares. Parece que a esas preguntas sólo se puede contestar que todo te va genial, y aunque yo suelo contestar con un seco "como siempre", lo cierto es que la realidad es que me va como el culo y cada vez peor. En los últimos años apenas he levantado cabeza y cuando lo he hecho ha sido para volver a agacharla. Hace mucho que sobrepasé ese punto en el que me avergüenzo de mí, de lo que soy ahora, en lo que me he ido convirtiendo desde que tuve el accidente. No son ya las taras físicas las que me preocupan sino lo mucho que ha cambiado mi persona, para mal en muchos aspectos. Quizá mis algunos de mis valores se hayan reforzado, puede que haya pulido algunas cosas de mí pero e...

Calma temporal

Dos días pasaron desde que el correo fuera mandado. Sí he tenido noticias de Juanma con intención de hablar conmigo durante esta semana pero por su tono moderado juraría que es completamente desconocedor de lo que he hecho; pese a ello supongo que se lo contaré, al igual que le diré que sigo pensando que lo correcto es mantener la distancia para desintoxicarnos, purificar la amistad o como queramos llamarlo. Tiempo distanciados es lo que necesitamos ahora mismo, al menos es lo que yo necesito y esta vida me está gritando que siga el consejo que le doy siempre a las personas que me importan: "Sé egoísta". Intentaré hacerme caso por una vez y pensar un poco en lo que me conviene a mí si anteponer lo que los demás necesiten. Si he decidido volver a dejarme llevar por los vientos del destino, quiero ser fiel a ello y si me erré en la dirección de correo espero que el mero hecho de haberlo intentado me sirva para pasar página en la medida que pueda (pues lo de olvidar ya sabréis q...

Viernes 13

Apenas han pasado las 18:20 y ya estoy completamente saturado con el día de hoy, eso teniendo en cuenta que he llegado a casa tras pasar por el tribunal y me he echado una horita ya que llevaba despierto desde la seis de la mañana. He pasado bastante tensión en el tribunal aunque me lo imaginaba bastante peor, siendo honestos. Creí que me enfrentaría a tres personas a la vez poniendo en duda lo que yo decía y sin embargo he pasado por el despacho de cada una de ellas teniéndome que enfrentar a un solo contrincante cada vez.  La primera persona que me ha visto ha sido la asistenta social, muy amable y la verdad es que me ha tranquilizado bastante antes de pasar a los otros dos (con los que he estado mucho más tenso). El psicólogo ha sido el segundo y como con todos los psicólogos al final creo que no ha prestado demasiada atención a las partes en las que yo quería hacer hincapié. Ha fotocopiado algunas cosas pero no ha cogido los informes de los ingresos de urgencias. Por fin he pas...