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Dañando

Ese momento en el que ya no puedes aguantar más. En el que estás harto de escuchar mentiras sobre ti, esos escribiste que no aparecen por ninguna parte y todo ese vómito de emociones negativas en tu rostro por ofrecer la mano en lugar de la cama. Respondes una vez, otra, otra más... Siempre intentado evitar dañar a esa persona que, por desgracia, te importa; y finalmente no ves otra opción que quitarle la venda de los ojos con brusquedad, para que se dé cuenta de una vez (cosa que dudo que pase) de quién destruyó todo realmente, quién insultó y humillo a la persona que intentaba sostenerla sin obtener una respuesta negativa. Pero llegado el momento has de mostrar la verdad tal cual es, de una forma cruenta y simple. Tú fuiste la culpable. Es por ti que ni estamos juntos ni podremos volver a estarlo. Lo has roto todo, incluso has destruido la amistad que podría haber quedado, el apoyo que te estaba ofreciendo en ese camino que debías recorrer. Ahora sí estas sola, porque bien te has enc...

Sobre el suicidio y las autolesiones I

Hay algunos temas un poco peliagudos que dejan a la gente helada cuando admites que tú lo haces: suicidio y autolesión. Del primero obviamente me refiero a los intentos, esos que para muchos ignorantes no son más que formas de llamar la atención. En mi caso ha habido dos tipos de intentos (y se han quedado en intento por cuestión de suerte y resistencia corporal, porque lo último que pretendes en ese instante es llamar la atención de nadie), por un lado el arrebato del que apenas recuerdas absolutamente nada y por otra el planificado. El primero suele darse, en mi caso, tras alguna discusión o algo que me descoloqué mucho. Pierdo el control de mi cuerpo y me golpeo y en un momento determinado, para intentar calmar ese intenso dolor que se siente acabo tomándome todo lo que tengo a mano; si bien en este caso no es verdaderamente un intento de suicidio, pues aunque uno pueda estar al borde de la muerte lo único que buscaba era "paz" sin razonamiento alguno. El segundo tipo es e...

En el otro bando

He pasado mucho tiempo siendo yo la persona que sufría el desamor y había perdido creído perder el control de todo, sintiéndome muerto y dolorosamente vivo a la vez. Siento, de hecho, que la última persona a la que entregué mi corazón e ilusiones se las quedó, pues han pasado más de cinco años y aunque en pequeñas dosis me he sentido bien, lo cierto es que no he logrado superarlo. Un golpe demasiado duro y aunque ese amor irracional y animal que sentí, todo ese sueño y esa magia que fue para mí, se hayan desvanecido y no quede más que un recuerdo que rara vez cobra vida. Hoy soy yo quien ha de apartar a una persona de mi lado y me siento treméndamente culpable por hacer daño a alguien y no poder evitarlo. He ofrecido ayuda y no ha servido. He aguantado sus gritos e insultos en la calle y he dado luego una nueva oportunidad, intentando construir una relación basado en algo distinto a la pasión que ya sentí una vez. Pero nada ha funcionado y todo se ha ido al traste una y otra vez. Sien...

Presentación

Siempre me he sentido diferente a los demás; no sólo me he sentido así sino que me he comportado de formas de las que ellas no lo hacían. Primero lo achacaron a mi imaginación, luego a que mi inteligencia me hacía decantarme por otros intereses, más tarde solamente era raro y al entrar en la adolescencia todo era por estar en la edad del pavo. Yo sin embargo cada vez me sentía más distinto, primero no encajaba en absoluto y luego acabé haciéndolo en ambientes marginales, o más bien moviéndome por ellos sin formar parte real de nada.  Más tarde acabé construyendo un grupo de amigos, todos nosotros extraños (aunque no necesariamente con patología alguna, simplemente éramos una mezcla heterogénea de gustos que disfrutaba haciendo el loco y viviendo la vida al máximo). Incluso con ellos no llegué a sentir que formaba una parte más, de igual valor a las demás, del grupo.  Siempre he tenido la autoestima baja y hasta años después no he visto las cosas con otra perspectiva. Un ejempl...
Una nueva decepción y paso el día angustiado pensando en cosas que, seguramente, para otras personas serían tonterías. Por un lado estoy esperando ver si los impresentables de jazztel me devuelven el dinero que me cobraron de más en la pasada factura, tal y como me prometieron. Por otro, y esto no es tan tontería, aunque hace unos días me veía con la parte laboral bastante más estable y hoy todo se ha venido abajo al ver que en mi supuesto contrato de coordinador/informático me han puesto la categoría de teleoperador pelado. Vamos, que tengo mucha más responsabilidad y cobro lo mismo que todos los demás. No sé si se tratará de un error o de algo intencionado, pero lo que sí sé es que si no se rectifica ese contrato mañana continuaré parado y mi relación con esa empresa habrá cesado. Mientras otros se montan el cuento de la lechera viéndose en una posición mejor a la que tienen en ese momento, yo siempre veo como el cántaro se rompe antes de haber caído, pues en mi vida las cosas buenas...

Solo

¿Qué es la soledad? Para mí la soledad es un sentimiento recurrente (junto con muchos otros como el desprecio hacia mi propio ser, la apatía hacia todo y demás); tampoco es el hecho de no tener a nadie que te quiera , y no me refiero a una pareja porque a eso hace mucho que renuncié. Para mí la soledad es el vivir en el mismo mundo que los demás sin llegar a sentirme parte de él, sin comprender muchas de las cosas que pasan y con la certeza de que los demás, aunque lo intenten y crear que pueden hacerlo, jamás entenderán lo que ocurre en tu cabeza. Ni yo mismo llego a comprenderlo si soy sincero. La soledad es saber que nunca perteneceré realmente al mismo mundo en el que existe mi cuerpo, y que el muro que he construido para protegerme de él no tiene puertas para evitar que alguien pueda volver a entrar y destrozarlo, o más bien ver las cenizas de la persona que un día fui.
Hay recuerdos que te hacen sentirte vivo durante un fugaz momento; enseguida te das cuenta de que sólo es un recuerdo y vuelves a sentirte roto.