Harto
Tras un domingo excesivamente movido, que yo esperaba pasar lo más tranquilo posible centrándome en ir el lunes a la psiquiatra (con muy poca esperanza de conseguir algo de ayuda con los medicamentos).
Si tengo suerte, no me atenderán hasta dentro de unas doce horas, pero tengo claro que necesito algunas pastillas que me ayuden a salir del camino que llevo mucho tiempo siguiendo. Cada vez la muerte es más una salida, o mejor dicho, un buen final. ¿Qué se me ha perdido a mí en este mundo en el que apenas puedo contar con alguien?
Me han fallado las amistades. ¿Raro, no? Demasiado ocupado "limpiando" como para poder hablar un rato conmigo, aquel que me ha hecho salir de la cama de madrugada para evitar que le pegasen, ir a Madrid para ayudarle a traer el coche cuando no tenía experiencia conduciendo o simplemente tener que dejar de lado mi malestar para pasar un rato con él mientras se desahogaba, ya que "lo necesitaba". Esas son sólo algunas de las cosas en lo que lo he apoyado, siempre a su lado para que le pidas unos minutos y te los deniegue. Ahora se ha convertido en lo que decía que nunca sería, una persona encerrada en su relación (sin tan siquiera querer a su pareja) y que ha dejado las amistades en un plano muy alejado de sus valores... Y tras la putada que me hizo el otro día, de la que prefiero ni hablar, pues la verdad es que con tachar me basta.
A otra amistad le hice una consulta y me dejó como idiota. Frases como: "Necesitarás meses de estudio para poder comprender esto". Un no parar de las críticas a mi mal hacer y lo poco que sabía de esos temas... Algo que, ya que le había pedido yo el favor, intenté pasar por alto para no discutir, pidiéndole dejar el tema aparcado. Pero no, nunca se cansa y si no se sale con la suya no para de incordiar. Finalmente ha resultado que además de insistir, ha tenido que admitir que estaba fumado y era por eso, y no por mi torpeza como dijo el otro día, que no se había enterado; es más, no sólo ha admitido eso, también ha tenido que admitir que encima tenía razón (a mí era lo que menos me importaba, podía equivocarme pero no iba a tolerar que me hablara así). Así que vuelvo a romper, nuevamente, el contacto con él.
¿Quién me queda? Hay gente con la que hablo, a la que aprecio; algunas amigas del pasado a las que no quiero molestar con mis problemas. Ellas tienen sus vidas hechas, sus parejas, y no me parece correcto darle la coña a nadie de cuya vida he salido hace años.
¿La familia? Por ahora, y pese a las múltiples discusiones que tenemos por eso de no querer tratarse, entre otras cosas, a día de hoy siento que la única persona que logra entenderme y que realmente se preocupa por mí, es mi madre.
¿Mi hermana? En cuanto intento hablar con ella quitándole la razón deja de atender a explicaciones y te trata como una mierda. En realidad muchas veces no necesita excusa para hacerlo, y como casi todos los demás, en un momento joden cualquier buena acción que pudieran haber hecho antes.
¿Mi padre? Nunca he estado muy unido a él. Lo he intentado ahora, con la madurez, y parecía que la cosa iba a mejor. Pero es un cobarde. En un momento no ha perdido la oportunidad de atacarme e intentar dejarme por mentiroso para salvar su cuello. Luego victimeo y hacernos sentir culpables a los demás, para hacer lo de siempre y dejarnos a los demás con mal cuerpo cuando luego es capaz de desconectar de todo lo que ocurre a su alrededor.
¿Y a qué me aferro ahora?¿Qué motivos me quedan para vivir cuando no tengo esperanzas de tener un futuro en ningún ámbito?
En un cajón, bien guardadas, casi una decena de cajas de medicamentos que he seguido comprando pese a haber dejado de tomarlos tiempo atrás. La llave a una buena escapatoria para ese momento en el que no pueda más. Estoy harto de llorar todos los días, ya sea por dentro o por fuera. Harto del dolor de existir, de la soledad y de mirar a un futuro vacío... O al menos más oscuro todavía que el presente.
Siempre lo he dicho, estoy maldito. Mi maldición no es sólo la locura; también es la lógica cordura de analizar el triste futuro que me espera, de prever los malos momentos que todavía tengo que pasar, y todo para, también, morir. ¿Por qué esperar?
Si tengo suerte, no me atenderán hasta dentro de unas doce horas, pero tengo claro que necesito algunas pastillas que me ayuden a salir del camino que llevo mucho tiempo siguiendo. Cada vez la muerte es más una salida, o mejor dicho, un buen final. ¿Qué se me ha perdido a mí en este mundo en el que apenas puedo contar con alguien?
Me han fallado las amistades. ¿Raro, no? Demasiado ocupado "limpiando" como para poder hablar un rato conmigo, aquel que me ha hecho salir de la cama de madrugada para evitar que le pegasen, ir a Madrid para ayudarle a traer el coche cuando no tenía experiencia conduciendo o simplemente tener que dejar de lado mi malestar para pasar un rato con él mientras se desahogaba, ya que "lo necesitaba". Esas son sólo algunas de las cosas en lo que lo he apoyado, siempre a su lado para que le pidas unos minutos y te los deniegue. Ahora se ha convertido en lo que decía que nunca sería, una persona encerrada en su relación (sin tan siquiera querer a su pareja) y que ha dejado las amistades en un plano muy alejado de sus valores... Y tras la putada que me hizo el otro día, de la que prefiero ni hablar, pues la verdad es que con tachar me basta.
A otra amistad le hice una consulta y me dejó como idiota. Frases como: "Necesitarás meses de estudio para poder comprender esto". Un no parar de las críticas a mi mal hacer y lo poco que sabía de esos temas... Algo que, ya que le había pedido yo el favor, intenté pasar por alto para no discutir, pidiéndole dejar el tema aparcado. Pero no, nunca se cansa y si no se sale con la suya no para de incordiar. Finalmente ha resultado que además de insistir, ha tenido que admitir que estaba fumado y era por eso, y no por mi torpeza como dijo el otro día, que no se había enterado; es más, no sólo ha admitido eso, también ha tenido que admitir que encima tenía razón (a mí era lo que menos me importaba, podía equivocarme pero no iba a tolerar que me hablara así). Así que vuelvo a romper, nuevamente, el contacto con él.
¿Quién me queda? Hay gente con la que hablo, a la que aprecio; algunas amigas del pasado a las que no quiero molestar con mis problemas. Ellas tienen sus vidas hechas, sus parejas, y no me parece correcto darle la coña a nadie de cuya vida he salido hace años.
¿La familia? Por ahora, y pese a las múltiples discusiones que tenemos por eso de no querer tratarse, entre otras cosas, a día de hoy siento que la única persona que logra entenderme y que realmente se preocupa por mí, es mi madre.
¿Mi hermana? En cuanto intento hablar con ella quitándole la razón deja de atender a explicaciones y te trata como una mierda. En realidad muchas veces no necesita excusa para hacerlo, y como casi todos los demás, en un momento joden cualquier buena acción que pudieran haber hecho antes.
¿Mi padre? Nunca he estado muy unido a él. Lo he intentado ahora, con la madurez, y parecía que la cosa iba a mejor. Pero es un cobarde. En un momento no ha perdido la oportunidad de atacarme e intentar dejarme por mentiroso para salvar su cuello. Luego victimeo y hacernos sentir culpables a los demás, para hacer lo de siempre y dejarnos a los demás con mal cuerpo cuando luego es capaz de desconectar de todo lo que ocurre a su alrededor.
¿Y a qué me aferro ahora?¿Qué motivos me quedan para vivir cuando no tengo esperanzas de tener un futuro en ningún ámbito?
En un cajón, bien guardadas, casi una decena de cajas de medicamentos que he seguido comprando pese a haber dejado de tomarlos tiempo atrás. La llave a una buena escapatoria para ese momento en el que no pueda más. Estoy harto de llorar todos los días, ya sea por dentro o por fuera. Harto del dolor de existir, de la soledad y de mirar a un futuro vacío... O al menos más oscuro todavía que el presente.
Siempre lo he dicho, estoy maldito. Mi maldición no es sólo la locura; también es la lógica cordura de analizar el triste futuro que me espera, de prever los malos momentos que todavía tengo que pasar, y todo para, también, morir. ¿Por qué esperar?
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