Repetimos

EL suelo se abre bajo tus pies. Comienza una caída infinita hacia la nada mientas la oscuridad te envuelve y no sientes la velocidad de la caída, aire ni velocidad: sólo la presión cada vez más fuerte de la oscuridad y unas tremendas ganas de llorar.

Vuelves a evitar mirarte al espejo pues ya sólo ves al demonio allí. Sabes lo que eres, sabes que se alejan de ti, te temen y lo niegan. Y en lo más profundo de tu ser entiendes que es normal, conoces lo que tu oscuridad puede llevarte a hacer... Lo que puedes hacer y culpar a tu oscuridad.

Dejas que se alejen, da igual que el alma se te parta de nuevo. ¿Qué es una grieta más? Son tantas las decepciones que importan; y a la vez han dejado de hacerlo.

Hoy agradeces ese odio, esa necesidad de hacer justicia a la que te aferras y que te destroza normalmente porque es ella la que te mantiene vivo. No, hoy no es el momento de huir, por mucho que duela ya habrá otros.

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