Navidad 2015

No recuerdo qué fue lo último que escribí aquí, sólo sé que voy a intentar dejar de lado las preocupaciones del trabajo durante las fiestas pese a no ser yo muy navideño.

Tras la semana caótica volvió parece que todo se ha calmado, en parte, supongo, porque pedí al médico de cabecera que me diera algo por mi estado ya que la psiquiatra se negó a atenderme (por fortuna la carta que escribí a Gerencia de Área ha surtido efecto y me han cambiado de especialista). Por un lado me he dado cuenta de qué necesitaba poner un límite a ese "algo más" que tenía que un amiga por no tener futuro y saber que acabaría destruyendo la amistad; ciertamente prefiero preservar esto último ya que es un pilar importante en mi vida en estos momentos y no me quiero perderlo.

Esto me ha llevado a tener un inesperado día de Nochebuena. La conversación que tuve a través del odiado whatsapp para aclarar la situación, aunque quede pendiente hablar en persona, me dejó bastante chafado. Hablando con otra amiga a la que ya había rechazado varias cañas opté por salir a tomar una caña aquí en el barrio. Más bien me obligué a ello por no hacerle el feo ya que no tenía demasiadas ganas de salir y estar por ahí, sólo de quedarme encerrado en casa.

El caso es que lo que yo pensé que sería una caña de media hora se transformó en pasar todo el día con ella (mis amigos me cuelgan si se enteran de que salí al final) y resultó muy grato ver que todavía podemos reírnos y pasar tan buenos momentos siendo como amigos como los pasamos antes. Y lo cierto es que yo sé lo mucho que la he cagado estos meses, con las personas que más me han importado, pero pese a ello veo que siguen ahí y me alegra muchísimo poder contar con ellas y espero poder estar a la altura el día que lo necesiten.

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