Simplemente estar

La única forma de tener un poco de paz es la de vivir fuera de esta realidad, intentando no pensar en el presente. Sigo siendo incapaz de estudiar y plantearme siquiera en llevar la oposición a un nivel mediocre me parece una tarea imposible, no quiero rendirme con ello pero no es algo a lo que vea demasiado futuro cuando, después de varios meses, no he sido capaz de estudiarme absolutamente nada. Mi mente sigue salvaje y no tengo fuerzas para domarla.

Por otra parte, veo mi vida estancada y no tengo ni fuerzas ni ganas de moverla hacia ningún lado. Ahora simplemente existo esperando el momento de fenecer. No lo busco, no como en otras etapas de mi vida, simplemente no me importa vivir; la vida se ha vuelto algo insulso pese a que ya casi no duela.

Varias amistades me han preguntado por las mujeres. Ha pasado mucho tiempo desde que pensé en esas cosas y vuelven a preguntarme por ello. Para algunos encontrar a una persona ha sido la solución a una etapa muy mala etapa y para otros simplemente es algo que podría alegrarme, y no niego que una parte de mí no extrañe eso de querer y dejarse querer, el compartir cosas... Pero lo cierto es que mi autoestima murió con otras muchas cosas, junto a aquel verano de hace cuatro años, y ahora al pensar en ello sólo veo el fracaso y el dolor que puede traer y no puedo hacer otra cosa que esconderme de ello, evitarlo con todas mis fuerzas (y más sabiendo que para mí es imposible querer a alguien de verdad en estos momentos).

Al menos agradezco el respiro que supone el que las cosas hayan dejado de importar, de doler. Agradezco el ser capaz de dejar pasar cada día sin haber pensado en un final prematuro para todos los que quedan. Quizá no sea la mejor situación para muchos, pero es bastante positiva si pensamos en mi situación en los tiempos pasados.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota