2014

Comienzo el año intentando dejar atrás el pasado y responsabilizarme de todos los errores que yo pude haber evitado, quizá cometiendo alguno más. Abrazo mi destino y la soledad, abrazo incluso el dolor que tantas veces me deja postrado y sin fuerzas también una vida que no deseo vivir pero que no quiero abandonar para no dañar a los demás. 

Ojalá estuviera tan vacío como suelo escribir más la melancolía y se aferra a mi interior causándome un extraño dolor y consumiendo todos mis sueños y esperanzas. Las lágrimas en mis ojos no hacen de éste un día diferente, hacen uno más de muchos que pasaron igual y de muchos más que probablemente vendrán. 

Espero el veredicto sobre mi salud con mis nuevos problemas descubiertos y sé que sólo dificultarán mi vida un poco más, poco me importa ya lo que puedan decirme pues sé que la noticia que quiero escuchar no llegaré a oírla. Estoy ligado a la vida sin voluntad de estarlo y poco puedo hacer por evitarlo pues sé que mis actos no me librarían de ella y sólo empeorarían mi situación.

Quiero dejar de culpar a los demás y salvar la poca nobleza que pueda quedar en mí, intentar que el día de mi marcha aún quede algo incorrupto en mi interior (tarea que quizá sea ya imposible de cumplir). 

Quizá hoy sea el comiendo de un nuevo año, de un nuevo ciclo y de nuevas oportunidades, pero para mí hoy sólo es un día gris más en el que tanto el cielo como y yo somos incapaces de contener nuestra tristeza. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resurrección

Una Tarde

El sexo idiota