Incoherente soledad
La presencia de otras personas me asfixia y necesito que tu espacio vital sea enorme, no cruzarme con personas de una forma física y a la vez una parte de mí extraña el poder tener alguien al lado, alguien que no me haga sentir incómodo pese a mis excentricidades.
Busco en las redes sociales gente con la que me apetezca hablar y no veo a nadie conectado. Incluso he intentado encontrar alguien con quien poder charlar un rato, sin intenciones a más, y he sido incapaz de vencer mi timidez y dejar de sentirme estúpido por comenzar una conversación con un extraño sin tener un motivo más allá del de la simple charla.
Entramos en una noche en la que toca estar de guardia, mis piernas no paran de temblar con ese nervio que tanto llama la atención de la gente. No puedo pararlas y querría, pues tengo incluso agujetas del tembleque. Soy nervioso por naturaleza, desconfiado por experiencia y sigo estando muy alejado de ser la persona en la que me gustaría convertirme, o mejor dicho, haberme convertido ya haces años.
Mi mente se encuentra demasiado embotada como para continuar con mis proyectos y aprovechar este tiempo que quemaré pensando... o intentando no pensar.
Estoy notando un extraño efecto secundario en la medicación. Llega un momento en el que dejo de estar seguro de si he hecho algo o simplemente lo he imaginado. ¿Ha llamado realmente hoy una persona a mi teléfono preguntando por una chica?¿Conté las pastillas ayer? Yo juraría que sí a ambas cosas, pero al contar hoy las pastillas el número no encajaba con mi recuerdo y son recuerdos que se quedan tan levemente plasmados que estoy comenzando a plantearme si son o no reales.
Sin más dejo ya el blog y buscaré otra cosa que hacer, quizá algún documental que ver para el tiempo aprovechar.
Busco en las redes sociales gente con la que me apetezca hablar y no veo a nadie conectado. Incluso he intentado encontrar alguien con quien poder charlar un rato, sin intenciones a más, y he sido incapaz de vencer mi timidez y dejar de sentirme estúpido por comenzar una conversación con un extraño sin tener un motivo más allá del de la simple charla.
Entramos en una noche en la que toca estar de guardia, mis piernas no paran de temblar con ese nervio que tanto llama la atención de la gente. No puedo pararlas y querría, pues tengo incluso agujetas del tembleque. Soy nervioso por naturaleza, desconfiado por experiencia y sigo estando muy alejado de ser la persona en la que me gustaría convertirme, o mejor dicho, haberme convertido ya haces años.
Mi mente se encuentra demasiado embotada como para continuar con mis proyectos y aprovechar este tiempo que quemaré pensando... o intentando no pensar.
Estoy notando un extraño efecto secundario en la medicación. Llega un momento en el que dejo de estar seguro de si he hecho algo o simplemente lo he imaginado. ¿Ha llamado realmente hoy una persona a mi teléfono preguntando por una chica?¿Conté las pastillas ayer? Yo juraría que sí a ambas cosas, pero al contar hoy las pastillas el número no encajaba con mi recuerdo y son recuerdos que se quedan tan levemente plasmados que estoy comenzando a plantearme si son o no reales.
Sin más dejo ya el blog y buscaré otra cosa que hacer, quizá algún documental que ver para el tiempo aprovechar.
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