Amores Eternos
"Con ella descubrí que hay amores eternos, que duran lo que dura un corto invierno"
Y a veces la eternidad tiene fecha de caducidad y la realidad acaba por abrirse paso en tu consciencia destrozando los falsos recuerdos. En ese momento ya no importa que todo se rompa, tu mundo ya se había derrumbado y esto no hace más que remover los añicos de tu cordura, quizá incluso ayuden a la hora de recomponerla con las piezas que de ella han quedado como si de un puzzle más se tratase.
Todo lo que quise que fueras se desvela como simples deseos que pinté sobre ti y que los hechos, más que el tiempo, han borrado. Eres una persona más, mejor que una y peor que otras, sin más, sin tener nada realmente especial salvo esos dibujos que tu forma de actuar ha borrado.
El dolor es lo único real que hubo entre tú y yo. Y ahora sólo me queda preguntarme como pude engañarme a mí mismo, quizá me echaste un cable o puede que todo fuera culpa de mi estupidez. Al final pude verte desnuda, sin pinturas manchando tu alma y sólo me queda preguntarme qué pude ver. Fácil es la respuesta, pues vi lo que quise que fueras y no lo que eras.
Y a veces la eternidad tiene fecha de caducidad y la realidad acaba por abrirse paso en tu consciencia destrozando los falsos recuerdos. En ese momento ya no importa que todo se rompa, tu mundo ya se había derrumbado y esto no hace más que remover los añicos de tu cordura, quizá incluso ayuden a la hora de recomponerla con las piezas que de ella han quedado como si de un puzzle más se tratase.
Todo lo que quise que fueras se desvela como simples deseos que pinté sobre ti y que los hechos, más que el tiempo, han borrado. Eres una persona más, mejor que una y peor que otras, sin más, sin tener nada realmente especial salvo esos dibujos que tu forma de actuar ha borrado.
El dolor es lo único real que hubo entre tú y yo. Y ahora sólo me queda preguntarme como pude engañarme a mí mismo, quizá me echaste un cable o puede que todo fuera culpa de mi estupidez. Al final pude verte desnuda, sin pinturas manchando tu alma y sólo me queda preguntarme qué pude ver. Fácil es la respuesta, pues vi lo que quise que fueras y no lo que eras.
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